Dentro de poco hará un año justo que Él y yo empezamos a salir juntos. Y no veo que en este año haya mejorado en ningún aspecto de mi vida. Siento que me he atascado como persona. Me he centrado tanto en un mismo tema que he olvidado el resto, he olvidado seguir adelante, he olvidado crecer.
Con respecto a Él, está claro que nada ha mejorado, en todo caso ha empeorado. Ni yo mismo veo normal lo que he hecho. Lo admito: me he gastado dinero para poder ver su perfil privado de una página web. Para poder ver lo que ya me sabía, no ha cambiado nada. He vuelto a ver sus fotos... y aún tiene la nuestra. Aún está puesta nuestra foto dándonos un beso, y esa del primer día de nuestros zapatos, los suyos y mis Converse rojas con caras felices dibujadas en la puntera. Hace bastante que no me las pongo.
En algunas fotografías hay comentarios de gente, aún cuando Él y yo estábamos juntos. Pero en la del beso hay un comentario de un chico que por lo visto ambos conocemos. Por dentro sentí una oleada de sentimientos. Miedo, rechazo, celos... Sí, celos. No lo entiendo ni yo. Alguien que no conozco ni en persona me despierta celos por el comentario: «a ver si me voy a tener que poner celoso, ¿eh?» Después le pregunté al chico que le preguntara a Él si aún me recordaba y si sentía rencor hacia mí... Aún no he recibido respuesta alguna, y espero no recibirla, aunque me muera por saber la respuesta al menos a la primera pregunta.
He estado pensando en qué haré cuando vuelva el buen tiempo, los típicos planes de verano. Lo más cercano a que me quiten la escayola va a ser San Isidro y me acuerdo de los anteriores. El primero, con mi prima; el segundo, con una amiga y con su hermana; la tercera, una media tarde con mi amiga que terminó en un bocata de chorizo de tenderete que me sentó mal. Bebí. Volví a casa y le llamé. Ahí empezó el final, lo recuerdo, y no me entran demasiadas ganas de volver a ir.
En verano, van a ir mis amigas a Roma, plan en el que iba a participar yo también, pero que al final no voy a ir y me jode. Por mi madre, no voy a ir. Odio la cárcel en la que vivo, si al menos tuviera razones lógicas para algo, me callaría, pero es no por costumbre. No a salir, no a lo que sea. Quiero tener una vida para seguir adelante, pero tampoco tengo demasiada ayuda para ello.
De momento no sé qué más escribir por hoy...