Dos meses después y vuelvo a escribir una entrada en el blog. Ya lo tenía hasta olvidado. Y no será por falta de razones y contenido para escribir, que de eso ha habido, y bastante, durante los últimos seis meses. Pero de toda índole, no os vayáis a creer, que estamos que lo tiramos.
De todos modos, no me voy a enrollar contando lo que no he escrito o lo que no he hecho, cosas que no han acaecido nunca y que a nadie le importa.
Vengo para contar algo que no tengo a nadie para contárselo. Para variar. Si total, de todos modos siempre termino de la misma manera, ya debería preverlo. En fin, estoy cansado, no he cenado, no voy a cenar y tengo ganas de meterme en la cama, y a ver si tengo suerte y no salgo de ella. Pero no caerá esa breva.
Me encanta esa gente que promete estar a tu lado en cualquier momento, y no me refiero ya a algo más especial que una amistad, sino a todo. Esa gente que «te quiere mucho», que está a tu lado y demás cosas bonitas. Siempre me han parecido de risa, pero cada día que pasa me río más aún.
Pero bueno, ya me da igual todo. Bastante mal me encuentro ya conmigo mismo por demasiadas cosas, incluida esta, como para que encima piense peor sobre mí mismo. ¿Tan poca personalidad y principios puede tener una persona para desacreditarse a sí misma echando todas sus afirmaciones por la borda? Si tan malo soy y tan poco se me soporta, por lo menos decídmelo a la cara y nos ahorramos los eufemismos y demás mierdas.
Pagaría lo que fuera por poder vivir sin tener que relacionarme con nadie, en serio. Lo que fuera.
P.D.: sé que no tiene absolutamente nada de sentido, porque encima mucha gente se debería sentir aludida con esto (y pongo la mano en el fuego por que no lo hará), pero necesitaba por lo menos dejarlo por escrito para no olvidarme mañana gracias a mi gilipollez innata que me impide enfadarme durante más de media hora sin olvidarme.