domingo, 20 de febrero de 2011

20 - II - 10

Puede que sea cierto eso de «quien no conoce su historia está destinado a repetirla una y otra vez». En todo caso, no lo entiendo.

Yo conozco mi historia, sé lo que me ha pasado y por lo que he pasado. Conozco hechos, fechas, personas y circunstancias en las que se ha visto metida mi existencia. Entonces, ¿por qué se vuelve a repetir todo? Mismos motivos, algunos desaparecidos, la mayoría presentes en menor grado... misma situación que hace 4 años. Por lo menos, en vez de intentar el acto más cobarde que cualquier persona puede realizar, ahora sólo pienso en irme lejos, empezar de cero: un nuevo yo. Pero si no soy capaz de olvidar el pasado o, en su defecto, vivir con ello, ¿cómo voy a ser capaz de vivir un presente tomando como referencia el futuro? Soy demasiado cobarde para eso, sólo me queda admitirlo.

No dejo de pensar una y otra vez en Él, mi monotema; recuerdo a todas las personas que han pasado por mi vida y ya se han ido, en su mayoría odiándome por una razón que no tengo muy clara en algunos casos, con ganas de volver a verlas, a hablarlas, a volver a vivir lo que viví con ellas. De momento un suspenso, que ya sé que no es nada pero a mí me afecta bastante, y más aún en mi casa. Estoy descuidando a gente que ha estado conmigo y me quiere y eso me está doliendo. No me consigo encontrar como persona, esto es, no sé cómo ser, cómo actuar.

Y claro está, la operación del lunes. No estoy asustado, pero es una de esas cosas por las que me empiezo a preocupar cinco minutos antes. Cuando esté ingresado, ¿quién irá a verme? No tendría razón para que la gente me visitara, la verdad. Después, dos meses sin hacer nada, sin moverme. Una situación perfecta para poder centrarme más en mis pensamientos. Genial.

lunes, 7 de febrero de 2011

Fear

7 de febrero... una semana para ese día tan especial. En realidad me gusta mucho ese día, claro está que me gustaría más si tuviera a alguien con quien celebrarlo, pero ver a la gente tan loca por que llegue, salir a la calle y ver parejitas. Vale que me entran ganas de vomitar arcoiris y quiero que se mueran todos de sífilis, lo que se llama envidia no sana.

Con Él ni siquiera hablé ese día. Le mandé un mensaje, pero no me llegó a contestar y no supe nada de él, como casi todos los días que pasaron después. Ahora que estoy cerca de ese día, conozco a otra persona. Y tengo un miedo que no cabe en mí. Es la misma cantonela de siempre: no sé lo que él quiere y mucho menos lo que yo puedo hacer. Siento que si hago cualquier cosa, le estoy engañando, como si no me hubiera importado o no pensara en él.

Ahora, cuando estoy con Ca, me lo paso genial: me río, me importa más bien poco lo que pase a mi alrededor de mí, quiero seguir con él el máximo tiempo posible... y cuando llego a casa no quiero otra cosa que volver a verle, abrazarle... Lo peor es que nadie me ha tratado tan bien como Él.

Hoy hemos quedado para ir a ver El Retiro. Exactamente lo mismo que pasó con Él. Paseo, sentarse en un banco, hablar y de repente, silencio largo e incómodo. En ese silencio pasando de todo por mi cabeza, sobre todo ese día del 24 de abril. Cada vez sé menos lo que tengo que hacer. Desde luego, la experiencia me dice que no haga nada, que me quede quietecito, y en el caso de pasar algo, lo evite a toda costa. Pero si sigo así, ¿cómo terminaré?, ¿siempre voy a seguir como ahora? Hay días que me siento mejor, y tengo algunos en los que soy feliz, porque sí, sin razón alguna, pero siempre están esos pensamientos, esos recuerdos, ese miedo a que pase cualquier cosa, ese miedo a las personas. A lo que puedan hacerme, a que pueda volver a sufrir por alguien.