lunes, 7 de febrero de 2011

Fear

7 de febrero... una semana para ese día tan especial. En realidad me gusta mucho ese día, claro está que me gustaría más si tuviera a alguien con quien celebrarlo, pero ver a la gente tan loca por que llegue, salir a la calle y ver parejitas. Vale que me entran ganas de vomitar arcoiris y quiero que se mueran todos de sífilis, lo que se llama envidia no sana.

Con Él ni siquiera hablé ese día. Le mandé un mensaje, pero no me llegó a contestar y no supe nada de él, como casi todos los días que pasaron después. Ahora que estoy cerca de ese día, conozco a otra persona. Y tengo un miedo que no cabe en mí. Es la misma cantonela de siempre: no sé lo que él quiere y mucho menos lo que yo puedo hacer. Siento que si hago cualquier cosa, le estoy engañando, como si no me hubiera importado o no pensara en él.

Ahora, cuando estoy con Ca, me lo paso genial: me río, me importa más bien poco lo que pase a mi alrededor de mí, quiero seguir con él el máximo tiempo posible... y cuando llego a casa no quiero otra cosa que volver a verle, abrazarle... Lo peor es que nadie me ha tratado tan bien como Él.

Hoy hemos quedado para ir a ver El Retiro. Exactamente lo mismo que pasó con Él. Paseo, sentarse en un banco, hablar y de repente, silencio largo e incómodo. En ese silencio pasando de todo por mi cabeza, sobre todo ese día del 24 de abril. Cada vez sé menos lo que tengo que hacer. Desde luego, la experiencia me dice que no haga nada, que me quede quietecito, y en el caso de pasar algo, lo evite a toda costa. Pero si sigo así, ¿cómo terminaré?, ¿siempre voy a seguir como ahora? Hay días que me siento mejor, y tengo algunos en los que soy feliz, porque sí, sin razón alguna, pero siempre están esos pensamientos, esos recuerdos, ese miedo a que pase cualquier cosa, ese miedo a las personas. A lo que puedan hacerme, a que pueda volver a sufrir por alguien.

1 comentario:

  1. Si sigues escribiendo Él con mayúscula, pensaré que eres un cristiano amargado. Más te vale dejar de hacerlo.

    ¿No puedes disfrutar de lo que tienes ahora y ya está? Si tan bien te tratara Él (mayúscula, juasjuas), no se habría ido.

    He dicho.

    ¡Besete, pezqueñín!

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