Quién me iba a decir a mí que iba a escribir algo como lo que estáis a punto de leer. Pero bueno, ya después de tanto tiempo, y no me refiero al que llevo sin escribir en el blog, que un mes ya es mucho para mí sin escribir absolutamente nada, sino desde que le conocí. Ya sabéis, el-que-no-debe-ser-nombrado. Pero bueno, estando ya bien, o intentándolo al menos, que es un avance; no puedo sino que seguir con mi vida. ¿Y qué mejor manera que rehacerla desde el mismo punto en el que la dejé? Sólo que esta vez cambiando los puntos de vista, la persona, la situación, la mentalidad... Aunque me intente contener tampoco sé cómo hacerlo, estoy recién salido de un anuncio de compresas y me va a durar un tiempo, así que os aguantáis. Le quiero, y de momento es lo único que es.
Lo malo es (sí, hay partes malas, soy experto en sacarlas) que me sigo rayando. Ya sé que no debería decir esto, pero eso no quita que lo piense, pero lo veo demasiado perfecto para mí. Siento que yo no tengo nada para darle que no tenga cualquier otra persona y que no tiene ninguna razón para no dejarme si encuentra algo mejor. Y, sinceramente, no creo que pudiera con otra decepción así.
De todas maneras, no pienso dejar que ese tipo de pensamiento vuelvan a tomar el control de mis decisiones y de mi vida. Ahora toca disfrutar de lo que soy y lo que tengo (no es lo que tengo, es lo que soy, blog patrocinado por Viceroy) y le tengo a él. Así que en resumen, te quiero, cosa que ya sabías, pero te lo repito por si acaso. Gracias a ti soy feliz como no lo era hace muchísimo tiempo. Gracias por existir y cruzarte en mi camino, y lo mejor de todo, por no querer apartarte de él.
Te quiero.
Me encantas, cariño. Eres jodidamente genial. Y que sepas que jamás te haré daño, pase lo que pase, porque soy tu chico perfecto y tú eres el mío, somos perfectos el uno para el otro.
ResponderEliminarTe quiero mi vida (L)