domingo, 27 de octubre de 2013

27 de octubre, 3 de la mañana.

¿Qué esperar cuando ya no te queda nada?

Hay momentos en los que ya has perdido todo, o gran parte de lo que tenías, pero no te das cuenta, no ves todo el conjunto. Lo jodidamente horrible es el momento en el que sí te das cuenta: en el que te separas un par de pasos de tu situación y ves que a tu alrededor hay eso, nada.

Ahora, ¿qué más dará ser malo o bueno? Total, no vas a tener que rendirle cuentas a nadie de lo que hagas. Tu situación va a peor y optas por el camino fácil: la venganza. Y lo pongo en cursiva porque te vengas de lo que te has buscado tú solito o de lo que al gracioso destino le ha parecido oportuno encasquetarte.

Pensé en ser un hijo de puta. Ser la peor persona que nadie había conocido, alguien totalmente distinto a como soy y a como he sido nunca. Pero, sorpresa: resulta que ya lo soy. ¿Ya no puedo ni tener planes a medio-largo plazo? No me aporto nada a mí, no aporto nada a lo poco que me rodea... en ese caso ya da igual ser el antagonista de tu propia historia por decisión propia que un mero actor secundario.

Y lo peor, como siempre, es que tienen razón. He pasado de ser el estúpido que tenía miedo y hacían daño a ser la persona que hace daño creando miedo. Y sin darme cuenta. No se me debe dar tan mal entonces ser lo que siempre he odiado.

No hay justificación para que sea yo el que tenga miedo (que lo tengo), no puedo pretender ser el vengativo dado que ya lo soy, no puedo apoyarme en gente que no existe y he vuelto a esa etapa en la que, de tener, tampoco querría. Estoy exactamente como hacer dos años pero con un ligero matiz que lo cambia todo: yo he hecho el mal.

Y todos sabemos que los malos no tienen nunca su final feliz.

sábado, 30 de marzo de 2013

Errores

¿No habéis tenido la sensación de que todo el mundo recuerda todos y cada uno de vuestros errores, por ínfimos que sean? Eso está dentro de la naturaleza humana y se llama hipocresía.

Tendemos a tener presente cualquier desliz o daño que nos hayan podido hacer, pero siempre y cuando teniendo en cuenta que los nuestros no son válidos o directamente no los hemos hecho.

Y esa es la valla que nos indica el camino, la tenue y fría luz que nos mostrará el final del túnel que nunca llegará y el alimento de pesadillas venideras. Aparte de lo que nosotros mismos vayamos a limitarnos —la razón más poderosa—, tenemos que lidiar con algo que nunca podremos controlar: los estímulos externos.

Siempre podremos aplicarles un filtro o actuar de diferente manera con cada uno de ellos, pero nunca los controlaremos. Y esa es la mayor fuente de recuerdos que podremos encontrar.

Sinceramente, cansa, y bastante, que te recuerden día sí día también qué has hecho mal o qué no has hecho de una manera o de otra para justificar actos, estados, emociones o sucedáneos de cualquier dios sabe qué y, el día menos pensado, se podrá hacer un «error» que lo cambie todo y para siempre.

La pregunta es: ¿estarías dispuesto a hacerlo?

lunes, 18 de febrero de 2013

Note to self

Dos meses después y vuelvo a escribir una entrada en el blog. Ya lo tenía hasta olvidado. Y no será por falta de razones y contenido para escribir, que de eso ha habido, y bastante, durante los últimos seis meses. Pero de toda índole, no os vayáis a creer, que estamos que lo tiramos.

De todos modos, no me voy a enrollar contando lo que no he escrito o lo que no he hecho, cosas que no han acaecido nunca y que a nadie le importa.

Vengo para contar algo que no tengo a nadie para contárselo. Para variar. Si total, de todos modos siempre termino de la misma manera, ya debería preverlo. En fin, estoy cansado, no he cenado, no voy a cenar y tengo ganas de meterme en la cama, y a ver si tengo suerte y no salgo de ella. Pero no caerá esa breva.

Me encanta esa gente que promete estar a tu lado en cualquier momento, y no me refiero ya a algo más especial que una amistad, sino a todo. Esa gente que «te quiere mucho», que está a tu lado y demás cosas bonitas. Siempre me han parecido de risa, pero cada día que pasa me río más aún. 

Pero bueno, ya me da igual todo. Bastante mal me encuentro ya conmigo mismo por demasiadas cosas, incluida esta, como para que encima piense peor sobre mí mismo. ¿Tan poca personalidad y principios puede tener una persona para desacreditarse a sí misma echando todas sus afirmaciones por la borda? Si tan malo soy y tan poco se me soporta, por lo menos decídmelo a la cara y nos ahorramos los eufemismos y demás mierdas.

Pagaría lo que fuera por poder vivir sin tener que relacionarme con nadie, en serio. Lo que fuera.

P.D.: sé que no tiene absolutamente nada de sentido, porque encima mucha gente se debería sentir aludida con esto (y pongo la mano en el fuego por que no lo hará), pero necesitaba por lo menos dejarlo por escrito para no olvidarme mañana gracias a mi gilipollez innata que me impide enfadarme durante más de media hora sin olvidarme.