Le he visto.
Hoy, le he visto.
Ha sido un segundo, dos a lo sumo, yo en el coche, él en la acera cruzando. Ni siquiera sé si era él de verdad. A lo mejor no se parecían en nada. Pero en ese momento, un chico con su cara (real o puesta por mí en mi imaginación) se ha cruzado en mi camino.
Sinceramente, es muy fácil decir que lo he superado, que después de un año he tenido tiempo de sobra; pero, aunque sea aceptar otra vez una autodestrucción inminente, no lo he hecho. Lo único que he hecho, que he podido hacer, es quedarme quieto, callado, mirando al frente. En un momento me ha venido todo lo que viví, con él y sin él. Me he quedado completamente bloqueado. Si hubiera sido por mí, hubiera salido del coche para salir corriendo. O a lo mejor no, a lo mejor no hubiera tenido valor suficiente para eso y sólo me hubiera agachado para que no se diera cuenta de que estaba ahí.
No sé si voy bien, si voy mal, o ni voy, pero en un segundo me he vuelto a dar cuenta de lo muchísimo que le echo de menos, A lo mejor es costumbre, estar sin él, estar solo y echarle de menos. Últimamente me he ido acordando de todos los que han «pasado» por mi vida, así que creo que es más bien lo segundo. Es la costumbre de estar solo y echar de menos.
Hablando de recordar, y enganchando un tema con el otro (adivinad de quién), el otro día en el centro noté su olor. No el de la colonia o el champú... el olor de cada persona, su olor. Me quedé quieto en medio de la calle sin saber qué hacer, para variar. Entonces mi cerebro se dividió en dos:
1. ¿Está cerca?
2. ¿Qué hago?
Quería que estuviera cerca. Verle y saber de él aunque fuera de vista. Pero por otro lado tenía pánico de que así fuera, y posiblemente me hubiera metido entre la multitud o en las campañas del 15-M para que no me viera...
Por lo que se ve, las cosas no son tan fáciles como parecen. Si un año no ha servido de nada, ¿qué pasará cuando algo sea serio de verdad?
Va a estar ahí siempre, aunque no lo recuerdes todos los días. Todas las personas importantes estarán en alguna parte de tu cabeza hasta el día del Juicio Final.
ResponderEliminarTienes que aprender a vivir con ello.