Pues como el Gordo de Navidad, publico la nueva entrada.
Antes de nada, he de añadir que en este último año han pasado muchas cosas. Tanto buenas como malas, claro está. De todos modos, el balance se ha inclinado a las buenas de manera muy evidente en ese último mes.
Pensaba que este fin de año sería como los otros: Queriendo que pasara rápido para no tener que pensar en nada (aunque puede que lo peor llegara con el nuevo año) y volver a la rutina de siempre. Deseos que no se cumplen, propósitos que no se siguen... Algo que todos los años ocurre y no le ponemos remedio. Ahora bien, ¿si algo en nuestra vida cambia, aunque sea lo más mínimo, esa rutina varía? Puede que sí, puede que no, eso depende de la persona. En mi caso, por lo menos sí.
La Navidad me parece hasta bonita, me gusta. Veo la gente pasar tan monosamente abrigadita y con bolsas de regalos, los árboles de Navidad en la calle, las luces... el ambiente. Ahora que soy alguien completamente distinto, me gusta todo esto. Quién me ha visto y quién me ve, por dióh. Un simple suceso, un momento, una persona... puede hacerte cambiar en tan sólo unos instantes. Y eso es algo que no te esperasm he ahí la magia de que ocurra. Y mi razón eres tú.
Ahora a ti: Deja de hacerte el duro al hablar conmigo, que sé perfectamente cómo eres. A mí tampoco me hace especial ilusión que te vayas de Erasmus a Alemania los meses que sean. Si sólo con tres días ya me estaba subiendo por las paredes teniéndote a 35 minutos, imagínate a unos cuántos kilómetros más. Obviamente no me hace ninguna gracia, y si te soy sincero, esperaba que te fuera mal en el examen de nivel para que no te fueras... pero luego pensé: «¿Cómo puedo ser tan egoísta? No puedo hacerle eso. Él quiere irse, lo quería antes de conocerme» Yo no tengo ningún control sobre tu vida, lo que puedas hacer o lo que no. Ni yo ni nadie.
Pero, ¿sabes lo bueno? Que esto, en todo caso, va aconseguir reforzar más si cabe lo nuestro. ¿Te suena? Me lo dijiste tú, pero es verdad. Sé perfectamente que no quiero nada si no es contigo, y si te tengo que esperar x meses, te espero. Al fin y al cabo, unos meses no es nada comparado con una vida entera. Claro que pienso muchas cosas, no porque no confíe en ti (que confío), sino en cualquier cosa. Son europeos, yo un madrileñito que no tiene nada que ofrecer que ya no sepas.
Como iba diciendo, esto no hará sino reforzar lo nuestro, al menos por mi parte. Porque cuando vuelvas me tendrás más dispuesto y más lo que sea que nunca. A fin de cuentas, tenemos muchos planes juntos, ¿no? No seré yo quien vaya a dejar que esto acabe, tenlo por seguro. No pienso dejar que mi sonrisa desaparezcade manera tan fácil. Sé que lo hemos dicho muchas veces, de verdad y de coña; pero, ahora es una propuesta de lo más formal y oficial.
Marcos, ¿quieres irte a vivir conmigo?


