¿Sabéis lo que es esforzarte por algo que, en el fondo de tu corazón, sabes que en realidad no llegará a ningún sitio? Bien, pues imaginad un año de trabajo. Un año entero de, no vamos a negar, buenos momentos y avances importantes. Pero también hay que tener en cuenta los baches, pasos atrás y parones de todo trabajo.
Ahora aplicad esta situación a una relación. Estar con alguien que, después de un año, la única confianza que tiene es cuando está presente frente a ti. ¿Qué de provechoso hay en haber «gastado» un año de tu vida en alguien que, después de todo ese tiempo, sigue sin querer ver lo que has hecho?
Es totalmente cierto aquello de «no hay peor ciego que el que no quiere ver». La lástima es que no solo afecta a esa persona, sino también a los que le rodean. Entonces, ¿para qué tanto sacrificio? ¿para qué tanto aguante? Muchas veces no se ve la luz al final del túnel… otras muchas, no te dejan verla.
En ese caso, no hay nada que hacer. Cuando la decisión está tomada y no precisamente por ti, ¿eres tú el culpable de una situación que tú no has creado? La mayoría de la gente no entenderá esto y, claro, tú serás el malo de la película. No tendrás un momento de descanso; y no solo de manera externa, sino también tus múltiples «yos» internos colaborarán convirtiendo tu cabeza y tu corazón en un caos.
Es una de esas veces que, hagas lo que hagas a partir de un momento, la culpa/el rechazo/los remordimientos/etc. caerá sobre ti. Ahora bien, ¿qué pasa cuando eres tú el único que ha estado trabajando?
Siento no poder aportar algo con más o mejor forma esta noche, pero hace mucho tiempo que no consigo ordenar mis pensamientos y mis sentimientos. De hecho, la última vez que ocurrió esto, fue un 25 de junio...
Es totalmente cierto aquello de «no hay peor ciego que el que no quiere ver». La lástima es que no solo afecta a esa persona, sino también a los que le rodean. Entonces, ¿para qué tanto sacrificio? ¿para qué tanto aguante? Muchas veces no se ve la luz al final del túnel… otras muchas, no te dejan verla.
En ese caso, no hay nada que hacer. Cuando la decisión está tomada y no precisamente por ti, ¿eres tú el culpable de una situación que tú no has creado? La mayoría de la gente no entenderá esto y, claro, tú serás el malo de la película. No tendrás un momento de descanso; y no solo de manera externa, sino también tus múltiples «yos» internos colaborarán convirtiendo tu cabeza y tu corazón en un caos.
Es una de esas veces que, hagas lo que hagas a partir de un momento, la culpa/el rechazo/los remordimientos/etc. caerá sobre ti. Ahora bien, ¿qué pasa cuando eres tú el único que ha estado trabajando?
Siento no poder aportar algo con más o mejor forma esta noche, pero hace mucho tiempo que no consigo ordenar mis pensamientos y mis sentimientos. De hecho, la última vez que ocurrió esto, fue un 25 de junio...
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