miércoles, 14 de diciembre de 2011

Madrileños por el mundo: Oporto - III

Ayer estaba demasiado ocupado viendo Downton Abbey (sí, soy un gran follower de esa seria, por no decir obseso compulsivo de su British accent y de tomar el té a las 5 de la tarde con pastas incluida) y no iba a cambiarlo por nada del mundo por un blog que poca gente lee, siendo realista. Aún así, ya he vuelto, con la última parte no escrita de la saga «Madrileños por el mundo», que sé que muchos lo estábais deseando, como @Diegorroni (publicidad gratuita, no me paga :C)

A lo que íbamos, que me voy por las ramas. Después de volver de Oporto City, nos fuimos a su casa en Valdemoro, que estaba vacía, y es gratis, lo más importante. Llegamos cansados y «enfadados», porque el señorito se había mosqueado por un comentario de un amigo, y estuvimos desde el aeropuerto hasta que llegamos a su casa sin hablar, él por no sé por qué y yo por depresiones varias derivadas de eso. De todos modos, es tan idiota que con un simple abrazo hace que me ponga sensiblero en positivo y me olvide de todo lo que ha pasado. Acortando: no estuvimos en Oporto, pero desde que volvimos hasta que tuve que volver a mi casa (maldita la hora, me había acostumbrado a su casa y a tenerle 24 horas rondando por ahí) pasé los mejores momentos dentro de ese puente y de mi vida, con diferencia.

No fue en un momento propicio, de hecho hubo momentos más destinados a tal fin, pero debajo del edredón, sudando como pollos en el horno y en una situación con un alto grado de temperatura, se nos vino el romanticismo a la mente. Al terminar, comprendí muchas cosas, me cercioré de muchas otras y perdí otras tantas. Comprendí que me quiere, que me quiere de verdad. Nada de lo que me dice es mentira ni broma, salvo lo de irse con otra persona o cosas así, que lo hace para picarme, aún sabiendo lo mucho que me afecta... Me cercioré de esto, de lo nuestro. De él y de mí. Antes también estaba seguro, pero ahora es una confianza ciega. Perdí miedos y recuerdos pasados: miedos que me impedían ver, seguir; recuerdos que me ataban a algo ya inexistente desde hace mucho tiempo.

Como tú mismo me pediste hace tiempo: «Paso de él y de sus mierdas». Todo lo que tengo ahora es gracias a ti, porque todo lo que tengo ahora eres tú. Nunca pensé que una persona me pudiera hacer tan feliz, y esta vez de verdad. Él (con mayúscula) no me hizo ningún bien en realidad en ningún momento. En cambio tú, desde la primera conversación fuiste diferente. Y a día de hoy sigues mejorando momento a momento mi vida. Cosa que pase lo que pase no pienso olvidar nunca. Ya te lo dije, pero escrito perdura más tiempo: No quiero otra cosa que no seas tú. Has conseguido que cada día sonría sintiéndolo, que cada mañana me levante de la cama y que cada noche me duerma pensando en ti y en lo estupendo que ha sido el día si te he visto, o en lo malo que ha sido si no lo he hecho. Me has proporcionado una fuerza increíble para enfrentarme a todo, has conseguido transformarme en el que era. Te has convertido en el pilar básico de mi día a día, y hazme caso cuando te digo «yo te quiero más», porque no hay ni un ápice de broma cuando digo que quiero vivir contigo el resto de mi vida, y que quiero presentarte a mi madre para después alquilarnos un piso de 20 metros cuadrados para vivir contigo. También estás empezando a conseguir que me quite complejos que tengo sobre mí mismo (cosa que mira que es difícil) y me suelte mucho más con todo. Aún así, el único miedo que nunca me podrás quitar es el de perderte: no me digas que no lo tenga porque no pasará, aunque vea el futuro y nos encuentre juntos, seguiré teniendo ese miedo siempre, eres lo mejor que me ha podido llegar, y también hazme caso cuando digo que te protegeré como haga falta para no perderte.

En definitiva: quiero ser yo el que te luche por hacerte feliz todos los días, el que consiga que tus días de mierda se conviertan en días geniales, el que te haga cosquillas en el cuello y al que mandes sms a lo choni. Quiero ser uno contigo. Te quiero a ti.

1 comentario:

  1. Pero que bonitooooooooo. Creo que cuando uno se mira a los ojos y esta en ese momento de entregarse al otro, es cuando de verdad sientes si te ama o no.

    Un beso

    ResponderEliminar