viernes, 13 de enero de 2012

Especial «auto»-críticas.

Bueno, ante todo, me presento: Soy Ma. Sí. El famoso Ma. Ese Ma del que Da tanto habla. Ma, el novio de David. No he venido aquí para contaros las pukerainbows que os cuenta él ―de momento―, porque os recuerdo que este es su bloJ y que revisará y censurará este texto antes de publicarlo.

Y os preguntaréis, queridos lectores, qué hago yo aquí. Pues es un favor que le he pedido porque os tengo que contar cosas. Y cosas sobre él, que aunque parezca gilipollas, es la mejor persona del mundo mundial y aquella que me hace tan feliz. Espero que él en próximas entregas os resuma un poco lo que pasó y cuelgue el tan maravilloso paint que le hice.

El caso es que Da es una persona nueva. Si antes era genial, ahora es maravilloso. Sabe lo que me gusta, cada día me hace más feliz y cada día le quiero más, cosa que parecía ya imposible.

Y hoy vengo a hablaros de él. Y pareceré subnormal, pero he venido a criticarle. Pero es una crítica constructiva, a raíz de un texto de otro bloJ que me pasó anteayer, titulado «Cinco cosas que uno debe saber antes de salir con un traductor». Pero ese texto lo encontré tremendamente incompleto, así que os lo adaptaré a su persona:

1.- Ver una serie/película doblada con él es horrible. Y digo horrible, porque, aunque el doblaje sea bastante bueno (véase «The walking dead»), él siempre le encontrará algún fallo, por muy minúsculo que sea.

2.- Ver una serie/película en V.O. Subtitulada con él es horrible. Para él los subtítulos están todos mal.

3.- Ver una serie/película en V.O. con él es más horrible aún. Y si es «Downtown Abbey», peor. Su motivación con el inglés castizo y puro, con sus pasivas y sus finolidades hacen parecerle inaguantable. Conclusión: No ver ni cine ni tele con él.

4.- Él es superior en todos los idiomas. El caso es que es, obviamente, mentira, porque yo, soy chico de Turismo y entre la Escuela de Idiomas y la Universidad, creo que manejo bastante bien el inglés. Y le encanta picarme con eso. Pero me encanta esa rivalidad que tenemos de haber quién sabe más. Y con alemán, igual. Yo llevo ya dos años y él, uno, y claro, ya tiene que saber más que yo…

5.- Le encanta corregirme hasta en mi idioma materno, el castellano. Harto de explicarle de que yo soy del sur de Madrid, y aquí hablamos con el «ejke» y los laísmos y leísmos a tutiplén, como el señor es pijo y del centro de la capital (tiene sus pulmones negros de tola mierda que respira), ha de meter la puntillita y exclamar: «¡Paletada!», cada vez que digo algo así. Pero lo más curioso es que muchas veces le corrijo yo, y se da cuenta de que tengo razón, y es lo que más me gusta, sentirme superior a él (H). Conclusión: No hablar con él.

6.- Mi iPhone lo tenía en inglés cuando nos conocimos, aunque desde siempre lo he tenido así, al igual que el Mac o que todos los aparatos de mi casa. Al poco tiempo cambia su bebé caca a idioma inglés. Después, cambio mi iPhone a alemán, con tal de practicar un poco y él hace lo mismo con su bebé caca a francés. Y lo hace con tal de sentirse mejor que yo. Que lo es, por cierto.

7.- Cuando estamos haciendo nuestras cosas en la cama, al señor le pone que le diga burdeces y barbaridades lingüísticas. Ahí es el único momento que me las permite. Curioso.

8.- Se piensa que pese a ser yo chico de ciencias e ingeniero frustrado, no sé escribir tan bien y bonito como él, y ya lo estáis comprobando.

El caso es que no todo tenía que ser negativo, claro está. Lo que más amo de Da es que me corrija, aunque parezca mentira. Cometo muchos errores, y con él es raro acabar un día sin haber aprendido algo más que enriquezca mi modesto conocimiento. Es como tener un libro abierto en casa, sin caer en el topicazo.

Estos son algunos ejemplos de lo odioso y maravilloso que puede resultar Da, pero cuidado, que es mi odioso-maravilloso y mi yogurín. Así que; señores violadores que desean a mi yogurín, que se os vayan quitando las ganas, que me queda Da para rato.

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