A dos días de hacer dos años de algo que cambió mi vida, tenemos otro acontecimiento algo importante y creo que no olvidaré en mucho tiempo.
El día 4, Ma y yo hemos hecho dos meses. Hasta ahí todo bien, lo preocupante llega ahora. He de aclarar que yo NUNCA he sido una persona egoísta, o por lo menos lo he intentado: no soporto los egoísmos, y de bueno soy gilipollas; pero ese día no pude serlo más. Le quería para mí, SÓLO para mí, y él había quedado con otra persona a la que también quiere mucho. Me puse como un crío estúpido, y pagué las consecuencias. Vaya si las pagué.
Por mi maravilloso egoísmo, estuve sin hablarle hasta llegar al Retiro, momento en el que pensé: «David, ¿qué estás haciendo? Él no se merece esto. Está aquí por ti. Siempre está ahí por ti, ¿y tú se lo devuelves así?» Sólo me salió preguntarle si me daba un abrazo en un hilo de voz irreconocible, pero ya era demasiado tarde. Yo mismo había encendido la mecha de lo que estaba a punto de estallar.
Tras unas verdades como casas recibidas de su boca como un jarro de agua fría, lo único que me salía hacer era callarme y llorar mirando a otro lado. «Me voy a mi casa» es lo único que dijo. En ese instante dejé de llorar, dejé de pensar, dejé de todo. Me había entrado un pánico inmenso al pensar que ese iba a ser el último momento que le iba a ver. Salí corriendo. Sin gafas y los ojos empapados en lágrimas, no veía más allá de un palmo, pero le encontré y sólo conseguía llorar.
Obviando el resto, que acabó como cualquier película pasteloide con final feliz sin muertes de por medio, incluyo mis reflexiones nocturnas sobre lo que me pediste:
¿Que si te quiero de verdad? Ya te dije que no me hacía falta ni pensarlo, pero sin haber otra cosa mejor que hacer, lo hice. No es que te quiera de verdad, es que te amo, y parece ser que no lo entiendes. Simplemente se me ha olvidado lo que hacía antes de conocerte. No podría vivir sin tus ojos, sin tu mirada buscándome para darme una sonrisa, sin tus «Guapo» a los que respondo con un «Tonto». Después de pasar tantos días enteros contigo (Oporto, Valde...), ¿te crees que puedo estar sin ti? Tú no has cambiado mi vida, me la has devuelto. Y lo único que sé es que, si vuelve a pasar algo así, ten por seguro que volveré a por ti, las veces que haga falta. No tengo miedo de perderte porque me pueda volver a deprimir, tengo miedo de perderte simplemente por ti.
P.D.: Ah, y a Manu, lo siento de veras, el de ese día no era yo. Y también siento no haber podido ir hoy, pero ya sabes, en cuanto quieras (y yo lea el mensaje) quedamos y nos echamos unas risas e.e
Yo pense que llevabais más tiempo juntos, por lo intensa de la relación. Creo que cuando uno ama, ha de ser generoso con la otra persona y no intentar que sea una y exclusivamente nuestra, ni tampoco nosotros debemos hacer que el sea toda nuestra vida, porque por mucho amor que exista, el hombre necesita una via de escape, algo que le haga pillar energía y volver de nuevo.
ResponderEliminarPero bueno, al final quedo solucionado que es lo verdaderamente importante aquí. Otra vez, respira dos veces antes de actuar.
Un besito