Hoy, hace dos años, exactamente dentro de unas seis o siete horas, Él me pidió salir.
Está claro que nada es como antes, ha habido un giro radical en los acontecimientos y en la manera de ver las cosas, pero son cosas que uno no puede evitar, supongo. Teniendo en cuenta que hoy marcó una «racha» importante para los casi dos años siguientes, creo que está más que justificado por lo menos recordar cuándo fue.
No voy a poner palabras de pena y decir «¿dónde estará? ¿qué hará? ¿con quién estará?», más que nada porque todo eso me viene importando lo que es una mierda. A lo mejor, lo qué más me gustaría saber es la respuesta a la última pregunta, y sólo por saber. Hace ya bastante tiempo que me dejó de importar nada de él ni de lo que pasé o dejara de pasar y pensar.
De todos modos, sigue siendo un día importante en mi calendario, y me haría falta el apoyo de una persona. Pienso que hasta he dejado de lado y, por decirlo de algún modo, bajado de nivel el apoyo de terceras personas. Aunque es lógico, porque si estoy con alguien, lo normal es que necesite a ese alguien antes que los demás, ¿no? Todo en un equilibrio, está claro.
Pero hoy no lo tengo. Hoy, como otros muchos días, no sabré nada de él si no saludo o empiezo yo la conversación, porque el único que comete fallos soy yo. A veces pienso que lo que yo pueda sentir no importa absolutamente nada, y se puede decir o hacer lo que se quiera saliendo impune sin ni siquiera pensar que eso me ha afectado.
En fin, supongo que no tengo ̶ ̶ o quiero tener ̶ ̶ nada más que decir, ya que todo lo dicho es suficiente para que lo entienda cierta persona. Ah, y los que leáis esto y habléis conmigo, no me preguntéis si estoy bien o quiero hablar, sabéis perfectamente que si quiero hacerlo, lo hago. No es por ser borde, pero después de «desahogarme» por aquí, lo último que quiero es volver a contárselo a otra persona. Pero os quiero, mucho...