miércoles, 11 de abril de 2012

End… The never ending story.

Llevo todo el día encerrado leyendo. Y si algo me engancha a la lectura es esa capacidad de hacerme cambiar de humor y crear un mundo distinto sin salir de mi habitación. Esa capacidad que me ha llevado a estar todo el día sin poder llorar, tanto por falta de agua en mi cuerpo como incapacidad emocional, e incluso, a intervalos, estar decidido a luchar por ti. Ahora mismo estoy escribiendo estas líneas con un temblor de manos impropio en mí, y me parezco más a Taña aporreando el teclado que mi sutil velocidad sobre las teclas.

Lo siento, pero no. No pienso dejar que esto acabe tan fácilmente. No sin luchar, sin haber puesto mi tosca resistencia. No voy a dejar que algo que he tardado cinco meses en construir se vaya a la mierda tan rápido como la pronunciación de dos palabras.

No se me conocerá por ser alguien fuerte, ni muchísimo menos. Ni alguien determinado, ni estoico. Pero sí soy cabezota. Y caprichoso. Siempre, SIEMPRE, he conseguido lo que quiero desde pequeño. Y estoy tan mal acostumbrado que no voy a empezar a perder esa tradición ahora.

Si no estás a gusto, te jodes. Porque yo tampoco, eso es de cajón. Y no por eso voy a tirar por la borda tanto sacrificio y tantos «momentos mágicos» que, si pierdo, me van a estar persiguiendo el resto de mi vida. Si fui capaz de enamorarte una vez, lo haré otra, y tres, y las veces que hagan falta, porque te quiero y te quiero conmigo. 

Yo cumplí mi promesa de no dejarte, y no voy a dejar que tú rompas la tuya. No ya por que estemos juntos, que también, si no porque odio que la gente no cumpla sus promesas. Y la vas a cumplir.
No me vas a dejar con mis promesas sin cumplir tampoco. No me vas a quitar las ganas de ir de Eramus, con el consecuente reencuentro que lleva después, con los dos viviendo bajo el mismo techo jugando a zombis y conmigo tirándote cactus a la cara. Y mucho menos se va a desvanecer ese deseo mutuo de una vida juntos. Ni harto de vodka.

¿Que quieres hablar? Hablemos. Pero estate preparado, porque voy a darlo todo como nunca lo he hecho. Te voy a defender a capa y espada de ti mismo, y pienso conseguir lo que busco. Puede que no lo consiga, pero sé que me sentiré muchísimo mejor que habiendo dejado pasar esto tan estúpidamente ante mis narices.

¿O acaso te crees que nadie pasa por estos baches? Permíteme reírme en tu bonita cara acompañado con el «claro que sí, campeón» que ambos sabemos cómo hacer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario