sábado, 7 de julio de 2012

Para siempre

¿De verdad te crees que prefiero pasar uno o dos días de fiesta a estar una semana contigo las 24 horas? Porque si así lo crees, deberías replantearte varias cosas, porque tengo mis prioridades. ¿Que me hubiera gustado ir a las fiestas? Claro. ¿Que me has dado los mejores siete días de mi vida? También.

No sé qué piensas que voy a hacer —tanto ahora como cuando me vaya— contigo, pero yo sí lo tengo muy claro. No somos como otras parejas que cuando se alejan, pierden el contacto, la confianza y la magia. Quiero hacerte feliz, que es lo único que te mereces.

No voy a dejar que vuelvas a preguntar si te quiero dejar o si de verdad te quiero: saber perfectamente que odio tanto las sandeces como las obviedades. Para empezar, si no me hicieras feliz lo notarías, y yo mismo te lo haría saber. Eres la persona que me salvó en noviembre y que me ha dado a conocer la felicidad día a día solo con sentirte a mi lado.

No tengo ninguna duda de lo nuestro, estoy más seguro de lo que haya estado en toda mi vida. Y si en algún momento lo nuestro acaba, que espero que no —ya sabes que por mí ese momento nunca va a llegar—, vas a seguir siendo lo que más me importe sobre todo lo demás: si por una persona a la que nunca importé y para la que nunca fui nada estuve dos años sin separarme de su recuerdo, imagínate contigo.

Si se da ese momento, tienes que saber que aunque encuentres a otra persona y seas feliz, nadie te va a adorar tanto como lo hago yo, ni ahora ni nunca. Nada ni nadie va a hacerlo como yo, te lo prometo.

También prometo pensar en lo que me has dicho para llevar mejor nuestra próxima separación, haré lo que sea para que estemos lo mejor posible dentro de lo que cabe. Aunque me cueste la vida tener que dejar de hablarte poco a poco para «acostumbrarme», haré el esfuerzo que haga falta.

¿Por qué estoy contigo? Porque eres mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario