jueves, 22 de diciembre de 2011

Especial de Navidad

Pues como el Gordo de Navidad, publico la nueva entrada.

Antes de nada, he de añadir que en este último año han pasado muchas cosas. Tanto buenas como malas, claro está. De todos modos, el balance se ha inclinado a las buenas de manera muy evidente en ese último mes.

Pensaba que este fin de año sería como los otros: Queriendo que pasara rápido para no tener que pensar en nada (aunque puede que lo peor llegara con el nuevo año) y volver a la rutina de siempre. Deseos que no se cumplen, propósitos que no se siguen... Algo que todos los años ocurre y no le ponemos remedio. Ahora bien, ¿si algo en nuestra vida cambia, aunque sea lo más mínimo, esa rutina varía? Puede que sí, puede que no, eso depende de la persona. En mi caso, por lo menos sí.

La Navidad me parece hasta bonita, me gusta. Veo la gente pasar tan monosamente abrigadita y con bolsas de regalos, los árboles de Navidad en la calle, las luces... el ambiente. Ahora que soy alguien completamente distinto, me gusta todo esto. Quién me ha visto y quién me ve, por dióh. Un simple suceso, un momento, una persona... puede hacerte cambiar en tan sólo unos instantes. Y eso es algo que no te esperasm he ahí la magia de que ocurra. Y mi razón eres tú.

Ahora a ti: Deja de hacerte el duro al hablar conmigo, que sé perfectamente cómo eres. A mí tampoco me hace especial ilusión que te vayas de Erasmus a Alemania los meses que sean. Si sólo con tres días ya me estaba subiendo por las paredes teniéndote a 35 minutos, imagínate a unos cuántos kilómetros más. Obviamente no me hace ninguna gracia, y si te soy sincero, esperaba que te fuera mal en el examen de nivel para que no te fueras... pero luego pensé: «¿Cómo puedo ser tan egoísta? No puedo hacerle eso. Él quiere irse, lo quería antes de conocerme» Yo no tengo ningún control sobre tu vida, lo que puedas hacer o lo que no. Ni yo ni nadie.

Pero, ¿sabes lo bueno? Que esto, en todo caso, va  aconseguir reforzar más si cabe lo nuestro. ¿Te suena? Me lo dijiste tú, pero es verdad. Sé perfectamente que no quiero nada si no es contigo, y si te tengo que esperar x meses, te espero. Al fin y al cabo, unos meses no es nada comparado con una vida entera. Claro que pienso muchas cosas, no porque no confíe en ti (que confío), sino en cualquier cosa. Son europeos, yo un madrileñito que no tiene nada que ofrecer que ya no sepas.

Como iba diciendo, esto no hará sino reforzar lo nuestro, al menos por mi parte. Porque cuando vuelvas me tendrás más dispuesto y más lo que sea que nunca. A fin de cuentas, tenemos muchos planes juntos, ¿no? No seré yo quien vaya a dejar que esto acabe, tenlo por seguro. No pienso dejar que mi sonrisa desaparezcade manera tan fácil. Sé que lo hemos dicho muchas veces, de verdad y de coña; pero, ahora es una propuesta de lo más formal y oficial.

Marcos, ¿quieres irte a vivir conmigo?

domingo, 18 de diciembre de 2011

Like a Skyscraper

Llevo ya un tiempo viendo mucha gente que manifiesta su descontento consigo misma. Y yo me pregunto: ¿por qué? Vale que no soy el más indicado para decir esto, pero yo al menos me sentía mal conmigo mismo por mi propia culpa, no por ayuda externa. Que nunca me he gustado no es ningún secreto, pero eso no es motivo como para dejarse parar los pies por un par de gilipollas que su única «vida» es joder la de los demás.

Anónimo número 1, sé que leerás esto, así que escucha muy bien:
Lo tuyo no es una enfermedad. Ni siquiera es raro en estos tiempos tan excéntricos que corren. Es lo más normal del mundo, y puede que algún programa del corazón te fiche sólo por ello (como lo aceptes te mato). No tienes nada de lo que avergonzarte. No es una decisión, no es un estado, no es una fase: eres tú. 

Si «todo» el mundo se mete contigo por ello, demuéstrales que sólo por ello eres más fuerte que eso. Hazme caso, tus amigos ya lo saben, y siguen a tu lado, así que no dudes de ellos, porque si en cualquier momento flaquean por esa razón, no son tus amigos. De tus padres no te preocupes, pueden ser todo lo que tú quieras, pero al fin y al cabo son tus padres, y te lo digo por experiencia propia. Por supuesto que no les gustará, no te voy a mentir, pero tampoco te llevarán a un juzgado y te echarán de casa (en ese caso el que podría llevarles al juzgado eres tú e_e) 

Tienes más ayuda que enemigos, pero si no la aceptas nunca podrás sentirte bien contigo mismo. Pero antes de aceptar la ayuda tendrás que aceptarte a ti mismo, ¿crees que podrás? Yo confío en ti. Y si tienes algún problema, díselo a tus amigos, a mí, o a quien sea, que no dudaremos en ir a partir piernas e___e

Anónima número 2, también sé que lo leerás, que lo sé todo:
No estás sola. En ningún momento lo has estado, simplemente ha habido un cambio de escena con su consecuente entrada y salida de actores. Los más importantes se han mantenido, pero los sobrantes han desaparecido, como tenían que hacer. De hecho, desaparecer es lo mejor que podrían haber hecho.

¿No te das cuenta de que sólo te estaban perjudicando? Tú te has dejado llevar, tú sabras por qué, por su influencia y has descuidado a los que de verdad se preocupaban por ti. Te lo intentaron decir por activa y por pasiva, pero no hacías caso. Ahora es cuando te enfrentas a la verdad: Has dejado de ser interesante para ellos y te han abandonado como a un juguete antiguo.

Sin embargo, tus amigos de siempre, que siempre han estado ahí y seguirán, en ningún momento te han dado la espalda, sino que te han tendido una mano cada vez que te has levantado. No tengas miedo de pedírsela, porque están deseando que vuelvas a ser tú y no la muñeca mainstream en la que te convertiste. No te avergüences de tus excentricidades, de tus gustos o de tus pensamientos, eso es precisamente lo que te hace ser tú, que no es para nada avergonzante, sino todo lo contrario. Y a ver cuando echamos otro vicio al Jungle Speed, que hace mucho que no te gano y lo echo de menos ;)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Madrileños por el mundo: Oporto - III

Ayer estaba demasiado ocupado viendo Downton Abbey (sí, soy un gran follower de esa seria, por no decir obseso compulsivo de su British accent y de tomar el té a las 5 de la tarde con pastas incluida) y no iba a cambiarlo por nada del mundo por un blog que poca gente lee, siendo realista. Aún así, ya he vuelto, con la última parte no escrita de la saga «Madrileños por el mundo», que sé que muchos lo estábais deseando, como @Diegorroni (publicidad gratuita, no me paga :C)

A lo que íbamos, que me voy por las ramas. Después de volver de Oporto City, nos fuimos a su casa en Valdemoro, que estaba vacía, y es gratis, lo más importante. Llegamos cansados y «enfadados», porque el señorito se había mosqueado por un comentario de un amigo, y estuvimos desde el aeropuerto hasta que llegamos a su casa sin hablar, él por no sé por qué y yo por depresiones varias derivadas de eso. De todos modos, es tan idiota que con un simple abrazo hace que me ponga sensiblero en positivo y me olvide de todo lo que ha pasado. Acortando: no estuvimos en Oporto, pero desde que volvimos hasta que tuve que volver a mi casa (maldita la hora, me había acostumbrado a su casa y a tenerle 24 horas rondando por ahí) pasé los mejores momentos dentro de ese puente y de mi vida, con diferencia.

No fue en un momento propicio, de hecho hubo momentos más destinados a tal fin, pero debajo del edredón, sudando como pollos en el horno y en una situación con un alto grado de temperatura, se nos vino el romanticismo a la mente. Al terminar, comprendí muchas cosas, me cercioré de muchas otras y perdí otras tantas. Comprendí que me quiere, que me quiere de verdad. Nada de lo que me dice es mentira ni broma, salvo lo de irse con otra persona o cosas así, que lo hace para picarme, aún sabiendo lo mucho que me afecta... Me cercioré de esto, de lo nuestro. De él y de mí. Antes también estaba seguro, pero ahora es una confianza ciega. Perdí miedos y recuerdos pasados: miedos que me impedían ver, seguir; recuerdos que me ataban a algo ya inexistente desde hace mucho tiempo.

Como tú mismo me pediste hace tiempo: «Paso de él y de sus mierdas». Todo lo que tengo ahora es gracias a ti, porque todo lo que tengo ahora eres tú. Nunca pensé que una persona me pudiera hacer tan feliz, y esta vez de verdad. Él (con mayúscula) no me hizo ningún bien en realidad en ningún momento. En cambio tú, desde la primera conversación fuiste diferente. Y a día de hoy sigues mejorando momento a momento mi vida. Cosa que pase lo que pase no pienso olvidar nunca. Ya te lo dije, pero escrito perdura más tiempo: No quiero otra cosa que no seas tú. Has conseguido que cada día sonría sintiéndolo, que cada mañana me levante de la cama y que cada noche me duerma pensando en ti y en lo estupendo que ha sido el día si te he visto, o en lo malo que ha sido si no lo he hecho. Me has proporcionado una fuerza increíble para enfrentarme a todo, has conseguido transformarme en el que era. Te has convertido en el pilar básico de mi día a día, y hazme caso cuando te digo «yo te quiero más», porque no hay ni un ápice de broma cuando digo que quiero vivir contigo el resto de mi vida, y que quiero presentarte a mi madre para después alquilarnos un piso de 20 metros cuadrados para vivir contigo. También estás empezando a conseguir que me quite complejos que tengo sobre mí mismo (cosa que mira que es difícil) y me suelte mucho más con todo. Aún así, el único miedo que nunca me podrás quitar es el de perderte: no me digas que no lo tenga porque no pasará, aunque vea el futuro y nos encuentre juntos, seguiré teniendo ese miedo siempre, eres lo mejor que me ha podido llegar, y también hazme caso cuando digo que te protegeré como haga falta para no perderte.

En definitiva: quiero ser yo el que te luche por hacerte feliz todos los días, el que consiga que tus días de mierda se conviertan en días geniales, el que te haga cosquillas en el cuello y al que mandes sms a lo choni. Quiero ser uno contigo. Te quiero a ti.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Madrileños por el mundo: Oporto - II

Una vez llegados al hotel, nos encontramos con una bonita estampa, por antonomasia, en la recepción del mismo. Y quien dice estampa, dice estampas; porque sólo faltaba empapelar las paredes con las fotitos del Niño Jesús, La Virgen y el papa Juan Pablo II. Cristiandades aparte, la mujer muy maja, y el hombre más soso que el azúcar; aún así, la estancia muy confortable y en óptimas condiciones, salvo el desgraciado accidente en el que, por circunstancias ajenas a mi voluntad, la cortina se me vino encima, con soporte incluido. Por fuera parecía un edificio de renta antigua, a lo cutre, pero por dentro estaba totalmente remodelado, olía a lavanda y, salvo el tamaño ínfimo de la ducha, todo genial. (Hasta aquí me pagan por la publicidad gratuita)

Un momento de sobeteo, y a la calle a comer, que yo por lo menos me moría de hambre. Una calle y una graciosa prostituta más allá, encontramos un café con un menú a 2,50€ y comimos mirando un canal de anuncios en el que se coló una telenovela brasileña (más cutre aún que las sudamericanas que tenemos en España, que ya es decir) Vuelta a la habitación porque el señorito se quería una siesta en la que me obligó participar, y vuelta a patearnos la ciudad (después de otra pertinente sesión de sobeteo) 


El río y la zona de la ribera, muy bonitos de noche; la niebla, no tanto. Aquello parecía los barrios bajos de Sleepy Hollow. Y me quejaba yo de Aranjuez por las mañanas en invierno. JÁ, ni a la suela del zapato. Desde lo alto do Ponte do Luis I no se veía el río, con eso digo todo. He de destacar la visita al Corte Inglés de Oporto (Metro João de Deus), una segunda embajada española en territorio luso. Incluso con los mismos precios y las miradas rebosantes de simpatía (nótese la ironía) de las dependientas. Una cena en un chino después (al que por cierto tardamos más de una hora en ir, ya que al señorito no le gustaba ninguno de los demás sitios para comer), nos encontrábamos otra vez en la habitación del hotel, dispuestos a ducharnos a las 4 de la mañana tras dejar las sábanas bonitas (no por mi culpa) para hacer poco ruido.

Realmente, la escapada no tiene nada de interesante que os pueda atraer: no vimos monumentos, no fuimos a museos y no nos hicimos miles de fotos. Las justas para nosotros y una estancia iDeal para los dos, ya está. Lo más destacable es: «Esto en España no pasa», «validare o seu cãrtao é obrigatorio» y «Bolhão» junto con «Senhor de Matosinhos» y «Senhora da Hora». Aparte de eso, lo único que me queda por comentar es la parte Pukerainbows del puente, que ni siquiera fue allí, sino aquí, en su casa de Valdemoro. Pero como la entrada de hoy ya es suficiente, y quería terminar de decir alguna que otra lolada lusa, pues lo mejor (a mi parecer) se queda para mañana.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Madrileños por el mundo: Oporto - I

He aquí la primera parte de la saga del relato de mis andanzas con Oporto. Y como veis en el título, lo voy a hacer por partes. Otra vez. Eso me ha gustado, y también porque todo lo que tengo que contar es largo, así que no voy a petar una sola entrada con todo... sobre todo con la última de las entregas.

A lo que iba, como dije en la entrada anterior, me iba a ir a Oporto con Ma. Dicho y hecho. El miércoles 9 de diciembre nos encontrábamos a las 6:20 a.m. en la cabeza del tren de Cercanías dirección al aeropuerto. Yo estaba nervioso, como es normal. No sólo iba a ser mis primeras vacaciones/puente/escapada sin mis padres, ni siquiera con mis amigos, sino con mi novio. Con él. De hecho, mientras el tren reducía al velocidad a medida que entrábamos en el andén de Atocha, me alteraba más pensando que había perdido el tren o no estaba en el momento justo en el lugar adecuado. Sin embargo, verle allí, hizo que sonriera como creo que nadie haya podido sonreír a esas horas en las que el mundo aún no tiene las calles puestas. Con su maletita, abrigo, gorrito con pompones y bufandita, esperándome en el sitio que dijimos. Un beso de buenos días (el primero de los que serían 4 despertares estupendos a su lado), y dispuestos a llegar al avión para escaparnos los dos.

Loleadas aparte, y una hora escasa después de la salida del vuelo, llegamos a nuestro destino en perfectas condiciones: sin turbulencias, sin tormentas, sin Godzillas... Un viaje normal como quien se va al pueblo de Guadalix, vaya. No podíamos entrar al hotel hasta la una, así que nos quedaba una maravillosa hora por delante para hacer mayormente nada. Bueno, sí, yo sí que hice, cargarme el asa de la maleta con la que habría de cargar en la mano, y no pesaba poco. Ah, un dato importante: «El aeropuerto allí es de andar por casa» (cita textual de Ma) y «esto en España no pasa». Y con lo último me refiero a cualquier cosa, ya sea para bien como para mal, pero «eso en España no pasa». La Andante que compramos nos permitiría usar los transportes públicos sin límites, aunque Ma no la supiera utilizar y nos tuviéramos que tirar media hora para que se le validara la tarjeta (Nota importante: «Validare o seu cãrtao é obrigatorio»).

Ais, allí las cosas son distintas. No tienen ni tornos en el metro (nótese que he usado la palabra «tornos» en vez de la expresión «tiqui-tiqui» de toda la vida), y ese mismo metro (como el ligero de Madrid, para qué nos vamos a engañar) está más limpio que una patena, marcha sobre verde y no tiene ni una sola pintada a no ser que estés en el propio centro (Trindade). Porque eso en España no pasa, y todos lo sabemos. En cuanto a callejeo, eso es peor que Toledo, y ya es decir, en lo que a cuestas se refiere. Venga a bajar y venga a subir. Con la tontería de tener el Duero allí, más te vale coger O Funicular do Guindais si no quieres tener que subir o bajar durante mínimo 5 minutos por escaleras y cuestas por un barrio de dudosa reputación y miedos varios infundados de noche.

*****

lunes, 5 de diciembre de 2011

Punto de inflexión. Parte II

Y aquí la segunda parte del movimiento PukeRainbows patrocinado por Da.

Debería seguir con lo que pasó ese fin de semana, pero mi memoria no da para tanto y tampoco es del todo vuestra incumbencia e__e Aunque sí, en mayor parte es porque mi memoria no da para tanto, estoy demasiado ocupado pensando en que en dos días voy a pasar cinco días con la cosa que más quiero.

Estoy que no puedo conmigo mismo de los nervios que tengo encima, y quiero que llegue ya el miércoles para coger el avión y marcharnos a Oporto. Sólo el pensar que estaremos solamente él y yo sin nadie, me puede. De por sí, siempre consigue que me olvide de todo a mi alrededor cuando estamos juntos, pero ahora será directamente una realidad, porque no habrá otra realidad que él.

El domingo hicimos un mes. Un mes per-fec-to. No tengo más palabras para poder describirlo, aunque el sentimiento es mucho mayor. Ha sido un mes entero lleno de sonrisas verdaderas, de una felicidad que no había sentido antes, y lo mejor de todo es que sigue sin acabarse (y por mi parte no tiene intención de acabarse).

Ahora personalmente: Gracias a ti sé lo que es estar bien de verdad. Siempre había dicho que quería saber lo que era  tener novio, tener a alguien que te quiera y que se preocupe por ti, pero nunca imaginé que fuera algo tan genial. Algo como tú. Ahora mismo puedo afirmar que no sé qué haría sin ti, eres ciertamente un punto de inflexión en mi vida. Quiero seguir pasando contigo muchos meses más, y años, porque te recuerdo que te tengo que pedir matrimonio, ya que tú me pediste salir. Quiero volver a pasar la vergüenza de ayer, y mantener los nervios cada vez que vaya a verte. Cuando digo que eres lo mejor que me ha pasado en la vida no exagero para nada. Me has hecho volver a ser quien soy de verdad, alguien feliz. No pienso dejar que te vayas nunca, no pienso perderte nunca. Sabes que por mi parte siempre estaré contigo hasta que decidas lo contrario, y aunque quieras liarte con mil y una personas, me dará lo mismo, porque nunca podré separarme de ti.

Te quiero.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Punto de inflexión. Parte I

Bueno, señores, vamos a vomitar arco-iris, llorar purpurina y cagar rosas, porque lo que viene a continuación no es apto para diabéticos.

Desde hace tres maravillosas semanas estoy como no he estado desde ya sabéis vosotros cuándo, y me siento mejor cada día que pasa. Sigue habiendo tonterías por mi parte, como siempre, que para algo sigo siendo yo; pero en comparación son infinitamente menores que las cosas buenas, y mira que es raro. Incluso cuando estoy de bajón (véase el martes pasado, que parece que se me iba a acabar el mundo), pero cuando estaba con él en el autobús (o bule, que suena más choni) consiguió que hasta que se bajara estuviera todo el rato con una sonrisa en la boca, y de las sinceras. Aunque luego el muy lerdo me enviara un mensaje poniendo «tenemos que hablar» y yo me acojonara tanto que me puse a llorar como un descosido, para que la respuesta a mi «¿qué pasa?» fuera un simple «Te quiero y no quiero que lo nuestro se acabe nunca». Para matarle, vamos.

Desde luego este fin de semana ha sido movidito, sentimentalmente hablando. Aparte de coincidir día 26 (el maravilloso día en que dejé de saber nada de Él), con luna llena (toma bajada de regla) y quedar con él (algo así como «ufisajdfgou43r», no sé si me entendéis), de por sí yo estaba raro. Y como sería muy largo para ponerlo todo en una sola entrada, lo dividiré en dos, así como la última parte de Amanecer o de Harry Potter, para que nos entendamos.

El viernes pintaba como una GRAN mierda. Me levanto tarde, no desayuno, pierdo el autobús, me muero de frío... pero ver al estúpido de Maa me hace cambiar totalmente de idea, y más cuando salgo corriendo de TATI para llegar a tiempo al bus con él. Otra vez me bajo en Valdemoro y otra vez me quedo con Maa hasta que me echa deliberadamente de su casa, pero ahora no me importa porque sé que le veré por la tarde, y para patinar sobre hielo, estamos que lo tiramos señores. Yendo al grano del asunto, en la pista de hielo esa misma tarde, me sentí súper mal. Maa es idiota, eso ya lo sabíamos, pero no al punto de llegar a ponerme celoso aposta. Aclaro algo: no soy el celoso de «no hables con nadie, no el mires, no te acerques, no NADA», simplemente me pongo malísimo y me empiezo a rayar pensando en lo que podría pasar. Como ya he dicho otras veces, no tengo nada que no tenga cualquier otro, y si me empieza a decir que tal chico le parece muy guapo y que va a pedirle el Tuenti para cuando me deje, no hago otra cosa que pensar, y TODOS sabemos lo que pasa cuando hago eso. Lo único de lo que tengo miedo es de perderle, y mucho, además. Aún así, un momento en una esquina de Parque Sur, sitio romántico donde los haya, bastó perfectamente para hacerme llorar pensando que no me puedo creer que me haya tocado este chico. «Tengo miedo de perderte, porque eres genial y no quiero separarme de ti nunca» y un largo etcétera de ñoñadas. Claro que no quieroo pensar más en Él, no se lo merece ni de lejos, pero sigue estando ahí, y algún día te podré decir que no me importan sus mierdas; pero eso no implica que tú no estés aquí. Me importas mucho más que cualquier otra cosa, buena o mala de mi pasado o presente, y lo que está claro es que no pienso dejar que nada me detenga, y si lo hace ya estarás tú ahí para empujarme, porque confío en ti.

De momento eso es todo, porque no pienso petar toda la entrada hoy, así que ya pondré en uno o dos días el resto del viernes y el sábado. Si quieres más ración de cursiladas, ¡no olvides sintonizar algopasaconda.com, te esperamos!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Never say never

Quién me iba a decir a mí que iba a escribir algo como lo que estáis a punto de leer. Pero bueno, ya después de tanto tiempo, y no me refiero al que llevo sin escribir en el blog, que un mes ya es mucho para mí sin escribir absolutamente nada, sino desde que le conocí. Ya sabéis, el-que-no-debe-ser-nombrado. Pero bueno, estando ya bien, o intentándolo al menos, que es un avance; no puedo sino que seguir con mi vida. ¿Y qué mejor manera que rehacerla desde el mismo punto en el que la dejé? Sólo que esta vez cambiando los puntos de vista, la persona, la situación, la mentalidad... Aunque me intente contener tampoco sé cómo hacerlo, estoy recién salido de un anuncio de compresas y me va a durar un tiempo, así que os aguantáis. Le quiero, y de momento es lo único que es.

Lo malo es (sí, hay partes malas, soy experto en sacarlas) que me sigo rayando. Ya sé que no debería decir esto, pero eso no quita que lo piense, pero lo veo demasiado perfecto para mí. Siento que yo no tengo nada para darle que no tenga cualquier otra persona y que no tiene ninguna razón para no dejarme si encuentra algo mejor. Y, sinceramente, no creo que pudiera con otra decepción así.

De todas maneras, no pienso dejar que ese tipo de pensamiento vuelvan a tomar el control de mis decisiones y de mi vida. Ahora toca disfrutar de lo que soy y lo que tengo (no es lo que tengo, es lo que soy, blog patrocinado por Viceroy) y le tengo a él. Así que en resumen, te quiero, cosa que ya sabías, pero te lo repito por si acaso. Gracias a ti soy feliz como no lo era hace muchísimo tiempo. Gracias por existir y cruzarte en mi camino, y lo mejor de todo, por no querer apartarte de él.

Te quiero.

jueves, 29 de septiembre de 2011

20 segundos y volvemos.

No, no me he muerto, sigo aquí (ahora es cuando Alétheia Pathway comenta algo como "pues qué pena"). Ahora mismo no tengo muchas ganas de escribir, pero a medida que calco una palabra de mi mente en el teclado las ganas aumentan de manera considerable. De fondo, la BSO de Final Fantasy, mi juego favorito donde los haya. Tiene la increíble capacidad de ponerme de cero a cien con un simple cambio de canción tranquila-movida. 

En fin, dejando aparte desvariaciones sin sentido (aunque no he empezado a escribir con un propósito claro) quiero recalcar una pregunta de Jota. "¿No has pensado echarte novio?". Qué conjunto de palabras tan simple y a la vez tan enrevesado. La respuesta es tan simple como un: Sí. Sí, lo he pensado. Sí, lo quiero... lo que sea. Aunque la verdad tiene más profundidad que una simple afirmación. Sé perfectamente que eso es lo único que busco, no quiero conocer a alguien y tirármelo. Aunque lleve dos días, no consecutivos, que conste; que me he liado con tres o cuatro, ni yo mismo sé por qué lo he hecho. Ahora mismo suena hipócrita, y lo es, hacer algo que siempre he negado, pero sigo sin saber cómo ha ocurrido. Aunque ahora que lo he hecho, no puedo decir que tampoco me haya disgustado. He de admitir que lo he pasado bien, pero ya está. Me sigue pareciendo una acción fría, vacía y no hecha para mí. Volviendo a lo principal, una pareja es lo que busco, lo que necesito. Hasta la gente se da cuenta de que es lo que necesito. Pero también existe mi eterna duda: ¿De verdad? Como siempre, quiero que pase, pero tengo miedo de que pueda llegar a pasar. En el caso de que ocurra, ¿qué? No es tan fácil, sigo teniendo mis miedos al respecto, de lo que pueda pasar o de lo que no. Miedo de que vuelva a pasar Él (al que por cierto estoy viendo últimamente en todos lados gracias a una nueva y desconocida paranoia mía).

En resumen, esa pregunta tiene dos respuestas completamente antitéticas. Sí, quiero, es lo que necesito. No, no quiero que me vuelva a pasar. Ahora bien, en cualquiera de los dos casos, sigue sin ser fácil encontrar al sujeto que me falta para formar dicha pareja. Ya no es por el hecho de que siga buscando otro Él, que puede que sea verdad, sino porque dudo que haya alguien...

sábado, 17 de septiembre de 2011

¿Vuelta a los inicios?

Dos meses para que hagan dos años desde que nos conocimos. Ya, ya sé todo ese rollo de estar bien, pero una cosa es eso y otra muy distinta romper con la realidad. Me puedo autogestionar todo lo que quiera y más, pero eso no quita que siga "encoñado" por él. Y, de todos modos, sigue habiendo puntos a comentar a este respecto... puntos que han salido a la luz desde que Jota ha venido a Madrid, vaya (más exactamente desde anoche, una bonita noche bañada en una catarata de ron del Día)
Puede que anoche no tuviera sentido esto, pero, a lo largo de este día, ha ido cobrando poco a poco el sentido que consigue ensimismar mi mente durante mucho tiempo, haciéndome pensar a extremos peligrosos. "No podrás estar realmente bien hasta que admitas que lo vas a pasar de puta pena". Ahora sí que lo entiendo. Puedo seguir haciéndome creer a mí mismo que estoy bien, feliz y que mi vida es mejor que un anuncio de compresas, pero eso no lo hace real. Tampoco puedo avanzar pensando únicamente en eso y tenerle un pánico irracional. La única opción que me queda es vivir con ello, aceptarlo, y realmente estar "preparado" para lo que pueda pasar. En otras palabras: aceptarme a mí mismo. Aún me queda mucho camino para alcanzar ese objetivo, y tengo muchos puntos de partida (complejos, pasado, miedos, inseguridades y un largo etcétera), pero este es uno bastante aceptable para empezar. Aceptar el pasado para comprender el presente y no temer al futuro.
El problema de todo esto está en que no puedo depender de nadie. Ni en Él ni en otra persona, por muy amiga que sea. Ahora que ha venido Jota, después de estar un año esperándolo, resulta que ni puedo depender de él. No depender, sino, "esconderme" en él. Quiere que me haga fuerte, que no dependa de nadie, que confíe sólo en mí mismo. Bien, pues he aquí mi respuesta:
 - Para empezar, la última persona en la que no puedo confiar es en mí mismo. He desarrollado un sexto sentido para predecir las puñaladas de los demás, pero las mías soy incapaz de verlas. Así que no me digas que sólo confíe en mí. Ahora bien, como la pregunta que te hice anoche, ¿quieres que sea fuerte? ¿Quieres que no dependa de nadie? No creas que no puedo hacerlo, porque si lo fui durante 16 años puedo continuar ahora perfectamente. La única pega que le pongo es que quizás me he acostumbrado a estar con gente, a ser un yo distinto. Quizás fui muy lejos. Quizás nunca debí haberlo hecho y tendría que haber continuado como estaba, que no me iba nada mal. Ahora puedo regresar, de todos modos, es cuestión de recuperar viejos hábitos, y recordar es algo que se me da muy bien, ¿no? Aunque una parte de mí está completamente en contra de volver a la oscuridad, a la soledad provocada, a las borderías para que nadie de acercara a mí... ¿En eso consiste ser fuerte?

jueves, 25 de agosto de 2011

(In)Fame Hall

¿Recordáis algunas entradas, dos para ser exactos, dedicadas a dos personas idiotas geniales y que se lo merecían? Pues esto viene a ser lo mismo, solo que sin tachar la palabra anterior. Desde luego se lo ha ganado, tanto tiempo hablando de Él y no le dedico una entrada entera... ya me vale, que tiempo he tenido.

La idea se me ocurrió hace un par de semanas, en mi estado de misandría total en el que de buena gana hubiera exterminado a cualquier ser humano de género masculino sobre la faz de la tierra. (Véase Él, hermano pequeño de Él y antecedentes) Se me habían pasado por la cabeza varios determinativos y estamentos con los que injuriar su persona, pero no tenía ganas de escribir, así que lo hago ahora, con la cabeza "fría" y relajando un poco lo que vengo a decir.

Y sin más dilación, aquí os presento el primer personaje del (In)Fame Hall:

Chico... qué decirte a ti. Después de todo lo que he pasado e incluso defendiéndote de lo indefendible (sí, Jota, aún me acuerdo de cuando le amenazaste, te dije que tendrías que pasar primero por encima de mí y me soltaste tremendo ZAS) pocas cosas me quedan para decirte. Aunque tranquilo, que haberlas, haylas.
Para empezar, buen papel el tuyo, no había visto nunca a un actor tan bueno aparte de Marlon Brando en un "Tranvía llamado deseo". Conseguir que me pille por ti convirtiéndote en la primera persona a la que he querido tiene su mérito. Y ese giro tan espectacular en los acontecimientos que llegó después, simplemente magnífico. ¡Madres, escondan a sus hij@s, Thommy anda suelto! Y nunca mejor, dicho, no vaya a ser que destroces a alguien más. Mas, ¿alguien verá tu verdadero yo?
Ah, por cierto, leéis bien, no he puesto Él ni me he referido a este individuo con estúpidos sobrenombres. Aunque bueno, ¿qué es eso de poner Thommy? Tomás, que aparte de estar en España no te voy a llamar como al niño de cinco años que pareces ser, que ya vamos teniendo una edad, y desde luego ningún vínculo me une a ti como para llamarte así.
Y digo yo, que entre "tanto trabajo" que tenías por lo menos te podías haber tomado la molestia de contestar al mensaje con el que estaban cortando contigo, ¿no, chato? Pero vamos, que ya me conozco tu trabajo, que yo era el mentiroso por decir que llevaba un mes sin salir cuando sólo llevaba 28 días (que descaro el mío) y tú salías todos los findes a tomar algo, que tú mismo me lo decías. Sí, señores, estaba con alguien así de listo. Aunque a lo mejor no contestabas por lo que decías de "prefiero no meterme en malos rollos". Lo cual sería más estúpido si cabe, pero ahí ya no me meto, que entre tu ego y la cobardía/estupidez no creo que pueda ni respirar.
Podría seguir así mucho tiempo más, pero tengo que estudiar y no te pienso dedicar ni un solo segundo más de los que ya malgasté contigo. Sólo decirte que cuando te decía que esperaba que te fuera todo muy bien, MENTIRA. No quiero eso para ti. Sinceramente no me importa nada cómo te vaya o te deje de ir, pero tampoco me voy a poner samaritano contigo a estas alturas de la película. ¿Qué más, qué más...? Ah, sí, que he visto guisantes más grandes ;)

jueves, 18 de agosto de 2011

The climb.

Casi un mes desde la última entrada, que ya me vale. Lo bueno es pensar que si no lo he hecho antes será porque no he tenido rayadas que escribir. O eso creo. Sigo teniendo, como cualquier persona normal, otra cosa es que las magnifique al punto de "suicidio colectivo, bieeen".

Quiero vivir, volver a vivir más bien, que hubo un tiempo en el que estaba incluso bien. Recuperar todo este tiempo perdido, que es demasiado. Aunque para empezar no me lo están poniendo fácil, aunque me da igual, me gustan los retos. Sé que lees este blog, y haciendo lo que has hecho está claro que ibas a salir aquí tarde o temprano; pero me da lo mismo, no pienso censurar nada de ahora en adelante, salvo la violencia explícita cuando mate gente y esas cosas, ya se sabe.

Es un buen reto este con el que empiezo. Sin ton ni son, el hermano pequeño de Él, me habla para decirme que no me quiere hacer daño y que se va, hablando en el sentido metafórico de la palabra. ¡JÁ! Tranquilo, ni me lo has hecho ni me lo harás, más que nada porque me da absolutamente lo mismo, tengo mejores cosas en las que pensar. Si de verdad te da miedo hacerme daño (y esto va dirigido a cualquier persona que me suelte tremenda PARIDA), plantéate antes el hecho de que me lo estás haciendo diciéndome eso. Ya que no hay los huevos (diría valentía, pero estoy demasiado... pasional ahora mismo como para ser pertinente), al menos admítelo.

Puede que me haya estado comportando de manera extraña estos días, pero eso ya se ha acabado. Sería la euforia de la "nueva vida", pero lo que está claro que ni yo mismo me identifico con ese comportamiento. Pero lo que está claro es que tampoco pienso dejarme vencer por mis miedos y por esa maldita vocecita en mi interior que me reprime cada vez que quiero algo.

En fin... ya iré escribiendo más a menudo, que tengo cosas que escribir y contar. Hasta otra y gracias por seguir leyendo esta pequeña parcela de Internet.

martes, 26 de julio de 2011

Y sigue, y sigue.

Por fin renuevo esto, que ya iba siendo hora. Pensé en hacerlo hace unos días, pero ni sabía qué escribir, ni sabía cómo hacerlo. 

Llevo unos días raro. Más raro que de costumbre, si cabe. Aparte de no salir por hache o por be, me dedico a pensar. Es un círculo, cuánto más tiempo estoy en casa, más me cierro en mí mismo y menos ganas tengo de salir a hacer nada. Lo peor es que tan pronto estoy así, como estoy deseando volver a salir de fiesta porque me quedé con más ganas de bailar. Ni yo mismo me entiendo.

Anoche me quedé pensando en que volvía a ser día 25 de mes. Un año y un mes ya. A dos años de que empezara todo. La verdad es que pienso menos en eso. No sé si es porque yo mismo me estoy cansando, porque tengo otras cosas en la cabeza o lo que sea, pero pienso menos. Aunque lo siga haciendo. 

Ni siquiera sé con qué seguir ahora. Ahora mismo estoy en un buen momento. 24 horas queriendo cantar y bailar y haciéndolo 18 horas, acabo de recuperar las ideas para escribir así como la fluidez para hacerlo, me veo hasta guapete... no sé cuánto durará esto, pero espero que sea más que la última vez. Cada vez voy entiendo más que sólo depende de mí, pero lo entiendo demasiado tarde, teniendo que recuperar mucho tiempo perdido para poder alcanzar ese objetivo. Ahora me centro más en el futuro, aunque sea de manera "negativa" (ya es un paso), para dejar de releer tanto el pasado escrito. Sé que me tengo que fijar en el presente, pero es algo que creo que nunca he hecho, no sólo ahora, me gusta tener las cosas bajo control, y en el caso de no prever el futuro no puedo tenerlas controladas.

Con respecto a Él, qué decir. Claro que sigo obsesionado, pero cada vez me acuerdo más de él como de algo malo, una enfermedad pasada. Con su cicatriz en el presente, pero pasada a fin de cuentas. La cicatriz del miedo a cualquier cosa, del rechazo a todo lo nuevo e incluso a mí mismo. Aún guardo unas palabras de Jota...

 - (Yo) No le insultes, ni la amenaces. Tendrás que pasar por encima de mí.
 - ¿A tu queridísimo amor de toda la vida? ¿Ese que te quiere tanto y está tan atento de ti? ¿Dónde está ahora? O, perdón, ¿a quién se folla ahora?

Sé que lo hace con buena intención. Según él para despertarme y, aunque sea por el camino de la rabia, me olvide completamente. Tengo claro que no está ni estará, que me hizo daño, que no sé si en algún momento nada de lo que pasó fue cierto, pero sé que pasó.
Ahora he conocido a otra persona que parece ser su hermano pequeño. Empieza exactamente igual, preocupándose por que esté bien, que sonría, que esté feliz. Y eso me da más miedo aun. Ya ha hecho méritos para hacerme sonreír de verdad y parece que los seguirá haciendo, pero sigo teniendo ese miedo intrínseco que no me deja ver las cosas como son. No sé lo que es en realidad, pero me gustaría que fuera...

martes, 5 de julio de 2011

Fiesta, o no.

Por lo menos el año pasado, con lo reciente que estuvo, salí de fiesta en el orgullo por Madrid. Me emborraché y tuve dos momentos de bajón en los que mi amiga y algunos desconocidos me intentaron animar, consiguiéndolo y todo.

Hoy, un año después, estamos a martes día cinco de julio, tres días después de que se hayan acabado las fiestas. He salido el viernes, día en el que terminé sin pantalones por causas ajenas a mi voluntad (véase: meterme en una fuente y salir con un agujero en el pantalón más grande que la pernera), y el sábado, día en el que, nada más dar la media noche, decidí irme a mi casa porque sabía cómo iba a acabar, aún habiendo empezado a llorar de antemano. Es muy triste estar solo en el metro llorando.

Y ésa es la principal razón por la que nunca, o casi nunca, quiero salir de fiesta: saber cómo voy a acabar. A veces me arrepiento por no haber salido, otras simplemente me pongo a hacer cosas y me encierro en mi mundo. Después me llaman soso y demás sinónimos, pero, aparte de merecérmelo, me da lo mismo. «Pero si sales puedes encontrar a alguien». Eso para mí no es un aliciente. De hecho, ahora mismo es una ayuda para no salir.

Ahora, un pensamiento me ronda la cabeza. No es la primera vez que me dice alguien que si me he planteado el irme a un psicólogo para que me ayude. La verdad, sí me gustaría ir a uno, a ver si soluciono algo, pero no quiero que se entere mi familia. Además, ¿de verdad estoy tan mal como para necesitarlo?

martes, 28 de junio de 2011

Despedida.

Mira, no tengo saldo desde hace tiempo y no lo tendré en un tiempo más... y sé que aunque lo tuviera no me cogerías el teléfono.Incluso si me lo cogieras sería para reprocharme cosas y ambos lo sabemos, así que te lo dejo por aquí que gracias a Dios es gratis y como veo que estos días te has metido, lo terminarás leyendo.
Ayer hicimos dos meses, y la idea era estar feliz y bien, pero estoy todo lo contrario, y no puedo más... todo esto me supera: No te veo, no hablamos y cuando lo hacemos es para mal... y tú nunca haces nada tampoco para remediarlo. Esto es una cosa de dos, que para algo es una pareja. Con esto no quiero echar nada en cara a nadie, que conste, sólo digo lo que siento y lo que he vivido, así que adiós.
Espero que te vaya bien con tu empresa, que consigas mucho dinero y que consigas todo lo que te propongas en la vida. Gracias de verdad. Adiós.

sábado, 25 de junio de 2011

25 - VI - 2011

Ya un año. Increíble.

365 días han pasado desde que le dejé ese mensaje que nunca contestó. 365 días desde que, como dice Jota, vivo amargado y en depresión continua.

La verdad es que han pasado muchas cosas desde entonces. Y de ellas sólo me arrepiento de una, la única que me atreví a hacer. 

Es verdad que ya debería hacer caso a la gente, simplemente por no seguir dando la lata con el tema, que parezco monotemático, y en realidad lo soy, pero al menos no parecerlo. O por lo menos no romper las promesas que he hecho de estar bien. No me gusta romper promesas. Si no aguanto que los demás lo hagan no puedo ir haciéndolo yo por la vida, ¿no?

En respuesta a la gente que no para de repetírmelo: Sí, sé perfectamente que hay gente que me quiere. Por eso me siento peor aún pensando que no dejo de defraudarles y no les dejo en paz. Pero parece ser que mi vida va por momentos bipolares. O me deprimo y no salgo, o me pongo a reír como un poseso gritando a los cuatro vientos, y a los cinco si hace falta, que soy la persona más feliz del mundo. Ni yo mismo me aclaro, y eso también cansa un poco.

Y claro, si encima me recluyo en casa sin salir pensando que no será buena idea, peor vamos. Dejando de lado el pensamiento de que si salgo romperé un ritual místico-masoquista de dolor y de autoflagelación que le debo por alguna extraña y perversa razón, si salgo, ¿qué hago? Seguramente lo que hice el año pasado nada mas ocurrir, emborracharme y quedarme en el suelo llorando mientras los que pasan por delante me preguntan si estoy bien y les falta echarme unas monedas.

Es muy fácil decir que me olvide cuando la mayoría de la gente que me lo dice tiene algo en mente de lo que también se debería olvidar. Pero, ¿me olvido de él o de lo que ocurrió? Si salgo de esta quiero salir más fuerte, pero tampoco con la barrera que tengo ahora y que nadie ha conseguido, o por lo menos intentado, tirar abajo.

domingo, 19 de junio de 2011

"Dear" summer.

(No) Querido Verano:

Veranito, verano, veranito. Cada día que pasa te tengo más asco, y eso que nunca me has gustado,a la cara te lo digo. Pero si encima vienes pisando fuerte, tan fuerte que me aplastas y me dejas tan hundido como el IBEX en la bolsa, te aguanto incluso menos.

Vale que la mayoría de las cosas que han pasado en este corto período de tiempo de dos semanas me las haya buscado yo solito, y aunque tengan solución, pero no es plato de buen gusto hacerlas todas juntas. Más aún teniendo en cuenta en el maravilloso estado en el que me encuentro por la grandiosa primavera que también he pasado.

He de pedirte que, por favor, pases rápido. No tengo ganas de pasar calor, estar solo porque todos se hayan ido de vacaciones ni estar en mi casa tocándome las narices porque no hay nada que hacer, es decir, rayarme 24 horas al día. Acepto que tienes cosas buenas, como por ejemplo poder ir a la piscina. Te diría más pero no encuentro otras que me gusten y te aprecio demasiado como para mentirte. También has de poner de tu parte para que la convivencia sea lo más agradable posible, no todo lo voy a hacer yo, compréndeme.

Lo dicho, que te vaya bien en estos tres meses que nos quedan juntos, porque voy a sudar de ti literalmente hablando. Tengo mis asignaturas para septiembre, mi autoescuela, mis rayadas sentimentales y demás personal stuff como para tener tiempo para preocuparme por ti. Porque por desgracia, lo único que me vas a dar es tiempo, lo único que no quiero. Qué majo.

Pues eso, que a vivir la vida que son dos días, en tu caso tres meses, que espero que pasen rapidito.

Atentamente,
Yo.

lunes, 6 de junio de 2011

And again

Le he visto.
Hoy, le he visto.
Ha sido un segundo, dos a lo sumo, yo en el coche, él en la acera cruzando. Ni siquiera sé si era él de verdad. A lo mejor no se parecían en nada. Pero en ese momento, un chico con su cara (real o puesta por mí en mi imaginación) se ha cruzado en mi camino.
Sinceramente, es muy fácil decir que lo he superado, que después de un año he tenido tiempo de sobra; pero, aunque sea aceptar otra vez una autodestrucción inminente, no lo he hecho. Lo único que he hecho, que he podido hacer, es quedarme quieto, callado, mirando al frente. En un momento me ha venido todo lo que viví, con él y sin él. Me he quedado completamente bloqueado. Si hubiera sido por mí, hubiera salido del coche para salir corriendo. O a lo mejor no, a lo mejor no hubiera tenido valor suficiente para eso y sólo me hubiera agachado para que no se diera cuenta de que estaba ahí. 
No sé si voy bien, si voy mal, o ni voy, pero en un segundo me he vuelto a dar cuenta de lo muchísimo que le echo de menos, A lo mejor es costumbre, estar sin él, estar solo y echarle de menos. Últimamente me he ido acordando de todos los que han «pasado» por mi vida, así que creo que es más bien lo segundo. Es la costumbre de estar solo y echar de menos.
Hablando de recordar, y enganchando un tema con el otro (adivinad de quién), el otro día en el centro noté su olor. No el de la colonia o el champú... el olor de cada persona, su olor. Me quedé quieto en medio de la calle sin saber qué hacer, para variar. Entonces mi cerebro se dividió en dos:
 1. ¿Está cerca?
 2. ¿Qué hago?
Quería que estuviera cerca. Verle y saber de él aunque fuera de vista. Pero por otro lado tenía pánico de que así fuera, y posiblemente me hubiera metido entre la multitud o en las campañas del 15-M para que no me viera...

Por lo que se ve, las cosas no son tan fáciles como parecen. Si un año no ha servido de nada, ¿qué pasará cuando algo sea serio de verdad?

sábado, 4 de junio de 2011

Gratitude

Antes de nada: NOTICIÓN
Aunque os importe más bien poco, ¡puedo tramitar el cambio de expediente a Salamanca! Sí, sólo necesito treinta créditos reconocidos para empezar la carrera, ¡bien!

Quitando este maravilloso apartado, expongamos ahora el principal objetivo de esta entrada, que para ello nos hallamos aquí.

Ay, J... cuántos momentos me has dado, tantos buenos como malos, ¿eh? Aunque de estos últimos ínfimos. Que desde un día en que mi depresión crónica llegó a un extremo insoportable y me amenazaste con irte me dio mucho miedo... 
Pero bueno, qué decir de tu maravillosa persona. Eres una persona odiosa por no poder sacar casi defectos, ya lo sabes. Por mucho que te empeñes, eres un absoluto desgraciado que no sale en ninguna foto mal.
Para empezar, gracias por haber estado conectado ese día que nos conocimos a la vez y en el mismo sitio web que yo. Y gracias sobre todo por soportarme todos estos meses que he estado mal y ni he intentado evitarlo. Me conociste loco, pero me descubriste como persona cuando te empecé a contar todas mis rayadas, miedos y experiencias. Y aún así seguiste a mi lado.
Yo también te he escuchado, sintiéndome impotente por no poder ayudarte en algunos casos y en otros por no poder presentarme allí para matarte a abrazos y los mordiscos en la nariz que te quiero dar.
Aunque te haya visto sólo cinco minutos porque eres un idiota que no sabe encontrar un maldito metro, me ha valido de sobra, pero ojo, de momento, porque quiero volver a verte más y mejor.
En fin, que podría estar aquí años y años contándote cosas que ambos dos sabemos, pero estoy en un momento de inutilidad escritora, y ya he contado lo esencial...
que te quiero, y no sabes cuánto.

P.D.: Prometo superar mis miedos y ser un adolescente normal, ¿vale? :)

domingo, 29 de mayo de 2011

Emotionless

Ya era hora de que te dedicara una entrada, por lo menos. ¿No? Aunque para decirte, en resumidas cuentas, que eres la mayor zorra del planeta, no hace falta entrada ni salida. No nos conocimos desde el primer día, ni mucho menos; pero que el hecho de que «mira, este kebab parece un coñito rodeado de carne» haya creado tal lazo de unión entre nosotros, da que pensar.
Venga ya, que vamos hasta al baño juntos. Ahora no sé qué voy a hacer a partir de segundo. Y no es por ser egoísta, pero en mi interior el deseo de que por lo menos suspendas una para no irte arde como una llama en la hoguera. Vale, sí es por ser egoísta. Lo soy, quiero estar contigo porque no quiero que te vayas.
Pero por desgracia sé que eres más lista que una choni, y eso es suficiente para que pases todos los exámenes y encima con nota. Ahora en serio: Sé que te vas a ir, sabes que te vas a ir, Pajares sabe que te vas a ir, todos sabemos que te vas a ir. Y sé que es lo que quieres. Por eso te deseo que, aparte de pasártelo genial, consigas sobrevivir sin mucha dificultad, y que seas la mitad de feliz de lo que yo lo soy contigo, inútil. Supongo que algún día nos volveremos a cruzar en esta vorágine que es la vida, espero.

Te quiero.

sábado, 28 de mayo de 2011

Hey, you.


Eh, Tú. Sí, tú. Deja de estar infeliz contigo mismo, eres perfecto. Deja de desear parecer como algún otro o de desear gustar a la gente tanto como les gusta otras personas. Deja de intentar captar la intención de aquellos que te hacen daño. Deja de odiar tu cuerpo, tu cara, tu personalidad, tus peculiaridades, quiérelas, sin ellas no serías tú. ¿Y por qué quieres como cualquier otro? Estáte a gusto con como eres, sonríe, eso atraerá a la gente. Si alguien te odia porque eres feliz contigo mismo, pon tu dedo corazón en el aire y di: vete a la mierda. Mi felicidad no ya dependerá de nadie. Estoy feliz porque me encanta cómo soy. Me encantan mis defectos. Me encantan mis imperfecciones. Ellos me hacen yo. Y "yo" es muy impresionante.

Lo que más me gusta de mí es que puedo sacar provecho de ello.

sábado, 7 de mayo de 2011

07 - V - 2011

Que no me lo creo ni yo, vamos. Me llegan a decir hace un par de días que iba a estar así y le mando a tomar por culo con la educación que me corresponde, y eso sí, con una sonrisa. 
Y ahora bien, ¿qué me pasa? Que estoy bien. Muy bien. Como no estaba hasta hace bastante tiempo. Canto, bailo, me río, sonrío, me levanto con una sonrisa de oreja a oreja y vuelvo a ser el mismo que era antes.

¿Me acuerdo de Él? Sí.
¿He borrado el historial? No.
¿Sigo con mis miedos? Sí.

Peeeeeeeero se acabó. No pienso pasar por el aro otra vez. No esta vez. No más tiempo. Si me viene el bajón, me compro una tableta de chocolate y me inflo. Por el resto, a vivir la vida. Tengo 18 años, el verano está al lado, conozco mucha gente y no pienso dejar amargarme por eso.

¿Que viene otro que me amargue la vida? Que lo haga.
¿Que volveré a estar así? Claro que sí.

Me la suda. Hasta me la suda ser correcto al escribir aquí, hoyga. Vuelvo a ser el mismo que antes, y solo escribo pertinentemente cuando estoy deprimido, así que ahora escribiré correctamente pero a mi manera, que ya es hora. Es mi vida, ¿no? Pues hago lo que quiero (como el anuncio de Pantene de hago lo que quiero con mi pelo (o con mi peluquero, a gusto del consumidor)).

Y ahora el momento Estela Reynolds: Antes de meterme en esa cueva oscura y sin salida, tenía un montón de gente que quería conmigo. Después directamente me cerré en banda a cualquier contacto nuevo. ¿Qué estás haciendo?

¿Que viene gente nueva? Bienvenida sea.
¿Que echo alguna canita al aire? Mejor para mí y mejor aún para el otro.
¿Que me sale otro sapo que resulta ser un príncipe? Que vaya lento que la nueva ley ha dejado el límite a 110.
Voy a retomar mi vida donde la deje y como la deje. Y esta vez va en serio, porque ya he empezado.

viernes, 8 de abril de 2011

08 - IV - 2010

Ni siquiera sé qué escribir ahora. De hecho, hace un mes que no escribo porque sigo igual que antes, o eso creo.
A lo mejor escribo para poder expresarme con alguien a quien a lo mejor ni conozco, pero es un modo mejor que las lágrimas que vuelves a estar en mis ojos.

Acabo de ver el Tuenti de mi clon, Jota, y he visto que ha salido del bache en el que estaba. Ha conocido a un chico que le hace sonreír, que le hace ser feliz. Obviamente me alegro muchísimo por él.
Esta tarde, hablando con mi clon femenina, también me ha estado contando que un chico se la ha declarado y que es feliz como hasta hace tiempo que no lo era. Claro que me alegro por ella, también.

Ambos se merecen eso, son unas personas buenísimas, se preocupan por los demás y han sufrido ya bastante como para seguir haciéndolo ni un minuto más, y espero que sigan como ahora mucho tiempo más. Pero ahora me pongo a pensar yo, y está claro que cada vez que lo hago no sale nada bueno de eso.

¿Qué pasa conmigo? Mi mejor amiga lleva con su novio ya un año, estos dos han remontado, y todo el mundo a mi alrededor que parecía tener algo negativo está superándolo como se supone que hay que hacer. Pero yo sigo igual que al principio y sin posibilidades de cambio a la vista. Me dicen que soy muy bueno y me preocupo de los demás, pero ahora estoy siendo un poco egoísta, y por una vez se me podría permitir, ¿no?
Yo también quiero ser feliz, quiero tener la oportunidad de volver a sonreír de verdad, salir de esta mierda de vida que me ha tocado vivir, porque no es una etapa, es mi vida, que es una verdadera mierda.

Algun día se me pasará por la cabeza lo que se me pasó hace 4 años, y eso es algo que no quiero, no quiero terminar siendo un maldito cobarde como tantas otras veces,

viernes, 18 de marzo de 2011

Estancado

Dentro de poco hará un año justo que Él y yo empezamos a salir juntos. Y no veo que en este año haya mejorado en ningún aspecto de mi vida. Siento que me he atascado como persona. Me he centrado tanto en un mismo tema que he olvidado el resto, he olvidado seguir adelante, he olvidado crecer.

Con respecto a Él, está claro que nada ha mejorado, en todo caso ha empeorado. Ni yo mismo veo normal lo que he hecho. Lo admito: me he gastado dinero para poder ver su perfil privado de una página web. Para poder ver lo que ya me sabía, no ha cambiado nada. He vuelto a ver sus fotos... y aún tiene la nuestra. Aún está puesta nuestra foto dándonos un beso, y esa del primer día de nuestros zapatos, los suyos y mis Converse rojas con caras felices dibujadas en la puntera. Hace bastante que no me las pongo.

En algunas fotografías hay comentarios de gente, aún cuando Él y yo estábamos juntos. Pero en la del beso hay un comentario de un chico que por lo visto ambos conocemos. Por dentro sentí una oleada de sentimientos. Miedo, rechazo, celos... Sí, celos. No lo entiendo ni yo. Alguien que no conozco ni en persona me despierta celos por el comentario: «a ver si me voy a tener que poner celoso, ¿eh?» Después le pregunté al chico que le preguntara a Él si aún me recordaba y si sentía rencor hacia mí... Aún no he recibido respuesta alguna, y espero no recibirla, aunque me muera por saber la respuesta al menos a la primera pregunta.

He estado pensando en qué haré cuando vuelva el buen tiempo, los típicos planes de verano. Lo más cercano a que me quiten la escayola va a ser San Isidro y me acuerdo de los anteriores. El primero, con mi prima; el segundo, con una amiga y con su hermana; la tercera, una media tarde con mi amiga que terminó en un bocata de chorizo de tenderete que me sentó mal. Bebí. Volví a casa y le llamé. Ahí empezó el final, lo recuerdo, y no me entran demasiadas ganas de volver a ir.

En verano, van a ir mis amigas a Roma, plan en el que iba a participar yo también, pero que al final no voy a ir y me jode. Por mi madre, no voy a ir.  Odio la cárcel en la que vivo, si al menos tuviera razones lógicas para algo, me callaría, pero es no por costumbre. No a salir, no a lo que sea. Quiero tener una vida para seguir adelante, pero tampoco tengo demasiada ayuda para ello.

De momento no sé qué más escribir por hoy...

domingo, 20 de febrero de 2011

20 - II - 10

Puede que sea cierto eso de «quien no conoce su historia está destinado a repetirla una y otra vez». En todo caso, no lo entiendo.

Yo conozco mi historia, sé lo que me ha pasado y por lo que he pasado. Conozco hechos, fechas, personas y circunstancias en las que se ha visto metida mi existencia. Entonces, ¿por qué se vuelve a repetir todo? Mismos motivos, algunos desaparecidos, la mayoría presentes en menor grado... misma situación que hace 4 años. Por lo menos, en vez de intentar el acto más cobarde que cualquier persona puede realizar, ahora sólo pienso en irme lejos, empezar de cero: un nuevo yo. Pero si no soy capaz de olvidar el pasado o, en su defecto, vivir con ello, ¿cómo voy a ser capaz de vivir un presente tomando como referencia el futuro? Soy demasiado cobarde para eso, sólo me queda admitirlo.

No dejo de pensar una y otra vez en Él, mi monotema; recuerdo a todas las personas que han pasado por mi vida y ya se han ido, en su mayoría odiándome por una razón que no tengo muy clara en algunos casos, con ganas de volver a verlas, a hablarlas, a volver a vivir lo que viví con ellas. De momento un suspenso, que ya sé que no es nada pero a mí me afecta bastante, y más aún en mi casa. Estoy descuidando a gente que ha estado conmigo y me quiere y eso me está doliendo. No me consigo encontrar como persona, esto es, no sé cómo ser, cómo actuar.

Y claro está, la operación del lunes. No estoy asustado, pero es una de esas cosas por las que me empiezo a preocupar cinco minutos antes. Cuando esté ingresado, ¿quién irá a verme? No tendría razón para que la gente me visitara, la verdad. Después, dos meses sin hacer nada, sin moverme. Una situación perfecta para poder centrarme más en mis pensamientos. Genial.

lunes, 7 de febrero de 2011

Fear

7 de febrero... una semana para ese día tan especial. En realidad me gusta mucho ese día, claro está que me gustaría más si tuviera a alguien con quien celebrarlo, pero ver a la gente tan loca por que llegue, salir a la calle y ver parejitas. Vale que me entran ganas de vomitar arcoiris y quiero que se mueran todos de sífilis, lo que se llama envidia no sana.

Con Él ni siquiera hablé ese día. Le mandé un mensaje, pero no me llegó a contestar y no supe nada de él, como casi todos los días que pasaron después. Ahora que estoy cerca de ese día, conozco a otra persona. Y tengo un miedo que no cabe en mí. Es la misma cantonela de siempre: no sé lo que él quiere y mucho menos lo que yo puedo hacer. Siento que si hago cualquier cosa, le estoy engañando, como si no me hubiera importado o no pensara en él.

Ahora, cuando estoy con Ca, me lo paso genial: me río, me importa más bien poco lo que pase a mi alrededor de mí, quiero seguir con él el máximo tiempo posible... y cuando llego a casa no quiero otra cosa que volver a verle, abrazarle... Lo peor es que nadie me ha tratado tan bien como Él.

Hoy hemos quedado para ir a ver El Retiro. Exactamente lo mismo que pasó con Él. Paseo, sentarse en un banco, hablar y de repente, silencio largo e incómodo. En ese silencio pasando de todo por mi cabeza, sobre todo ese día del 24 de abril. Cada vez sé menos lo que tengo que hacer. Desde luego, la experiencia me dice que no haga nada, que me quede quietecito, y en el caso de pasar algo, lo evite a toda costa. Pero si sigo así, ¿cómo terminaré?, ¿siempre voy a seguir como ahora? Hay días que me siento mejor, y tengo algunos en los que soy feliz, porque sí, sin razón alguna, pero siempre están esos pensamientos, esos recuerdos, ese miedo a que pase cualquier cosa, ese miedo a las personas. A lo que puedan hacerme, a que pueda volver a sufrir por alguien.

jueves, 20 de enero de 2011

Olvidos

Me di cuenta hace unas semanas, pero me acordé hace dos días. Iba por la calle en la que pasé con él uno de los mejores momentos de mi vida con un amigo, pasé por delante del portal donde todo ocurrió y como un flashback vino a mí. Yo contra la pared, él frente a mí mirándome fijamente a los ojos. Mi amigo me pregunta que si me pasa algo. «No, sólo se me fue la cabeza».

Entonces volvió a mi cabeza como un disparo y certero: le estoy empezando a olvidar. Su voz, su mirada, su olor... Estoy empezando por lo último. Me acuerdo que me encantaba que pasara a mi lado simplemente para que me dejara esa esencia exclusiva de él. Y lo estoy olvidando. Eso es bueno, supongo... pero me da miedo. Mucho miedo. De hecho, sé que no quiero olvidarlo. Diría (y digo) que es para no olvidarme lo mal que lo puedo pasar y no volver a caer, pero mentiría. Todos y yo el primero, sabemos que lo hago porque no quiero separarme de sus recuerdos, no quiero separarme de él.

¿Es un avance? Tal vez. ¿Es mejor para mí? Seguramente. ¿Quiero que lo sea? No. Más bien, no lo sé. No sé nada, como de costumbre. Quiero mejorar, quiero seguir adelante, quiero vivir; pero no sin él. No sin lo que me queda de él, por lo menos. Es un recuerdo, es una pesadilla, pero son míos. ¿Masoquista? Puede.  El mayor problema es que no sé si sigo sintiendo algo por él o simplemente es puro aferro al dolor. Lo que si sé es que con una palabra suya iría corriendo con él, sin importarme nada. Como bien me ha dicho Jota... estoy construyendo un muro demasiado alto para traspasar. ¿Cuándo aprenderé de verdad?

jueves, 13 de enero de 2011

El presente, hoy.

Haciendo un inciso en mi monotema y haciendo caso de un amigo que me ha escrito pidiéndomelo, informaré un poco de mi presente en vez de mi pasado.

La verdad es que tampoco hay mucho que contar. Mi presente, ahora mismo, se divide en tres. Vivir en el pasado la mayor parte del tiempo, tener miedo del futuro otra mayor parte y una pequeña parte dedicada a «vivir el presente». Aunque hay que matizar lo de vivir el presente: no es que por un momento me olvide de lo ocurrido y de lo malo por ocurrir y simplemente coja y sea feliz de la vida por unos instantes, sino que me centro al 100% en algo que me pueda mantener ocupado, como la Universidad.

Y gracias al cielo que estoy en la Universidad, porque si no, no sé lo que haría. Nunca he sido como los demás. Yo nunca he deseado que llegara el viernes para irme a mi casa y tirarme en el sofá a hacer nada. Tampoco me gustó que llegara la hora del recreo para salir a jugar con los demás de pequeño. Tanto ahora como antes, pero mucho más antes, quería estar ocupado todo el tiempo. No quería estar sin hacer nada, porque en el momento en el que estuviese así, me ponía a pensar, que en mí es algo negativo en el 90% de las veces. Ahora me dedico simplemente a hacer lo que haya que hacer, revisarlo unas cuantas veces encontrando mil errores por cada palabra escrita (una de mis cualidades, positiva o negativa, es encontrarme fallos en todo, aunque muchas veces lo que no encuentro es la manera de solucionarlos), hacer un resumen de algo y, a toda prisa, centrar mi atención en lo primero que se tercie.

Aparte de eso, vivo en una casa en la que la discusión está a la orden del día. Sea lo que sea, sea como sea, siempre ocurre algo que prende la mecha de la discordia. Hay veces que, con suerte, no estoy metida en ella, pero aún así, después de dieciocho años, sigo sin saber qué hacer. Sólo me siento, intento cerrarme en banda y sigo a lo mío, aunque hay veces que es imposible. Después de todo, aunque quisiera hacer algo, me derrumbaría en el primer momento. No es la primera vez que me dicen que tengo bastante temple (que no paciencia), pero no creo que la tenga de verdad. En cuanto consigo calmar las cosas, vuelvo a encerrarme, me siento contra la puerta y lloro, deseando que acabe todo de una vez. ¿Eso es poder aguantar las cosas?

Por mucho que pueda parecer fuerte delante de la gente, en realidad no lo soy. Y eso es una máscara que me he acostumbrado tanto a llevar que ya me resulta imposible quitármela. No sé ir a clase con el mismo ánimo que tengo cuando escribo estas palabras. No sé cruzar la puerta de mi casa con los mismos pensamientos que rondan mi mente mientras vuelvo andando. La he llevado tanto tiempo que no puedo ni quitármela cuando estoy completamente solo, en la oscuridad de mi cuarto, esperando que el sueño me gane la batalla. Se me ha olvidado ser yo. O a lo mejor soy yo el que está cambiando sin darse cuenta. En cualquier caso, ninguna de las dos opciones me convence. Me encantaría volver a como estaba hasta hace unos años: mejor solo que mal acompañado.

Volviendo al principio... el presente del que quería hablar en un principio era que, a partir del diez de febrero (no se sabe fecha exacta), tendré que someterme a una operación clínica. No es gran cosa, es debido a los quistes que tengo en el tobillo (un quiste viene a ser un espacio sin rellenar en el hueso) y después un par de días en el hospital y a casa con una escayola hasta la rodilla durante un mes y algo. No me preocupa pero... a decir verdad me pone un poco nervioso. En cuanto tengas más información relevante la pondré aquí.

Hasta entonces, gracias por leer. A todo el mundo.

12 - I - 2011

Otro día más y los recuerdos siguen llegando a mi cabeza como una ola a la playa. Hoy sería el último día que le viera en mucho tiempo.

El día once amaneció con un manto de nieve, resistente del día anterior. Conseguí despertarme a duras penas, y lo primero que vi fue un sms suyo: «Que te vaya muy bien en tu primer día de clase, rey. Te quiero.» Nunca, y no exagero, me habían despertado de mejor manera, no lo han vuelto a hacer y dudo seriamente de que vuelvan a hacerlo. Salí a la calle y todo me recordaba a él. La nieve, las firmas de la gente en ella con un «te quiero» o algún «para siempre»...

Esa tarde, como siempre, hablamos. «Te echo de menos». «Quiero verte». Y volvimos a quedar para el día doce de enero. Con decirme eso ya me alegró el día. Más de lo que estaba de por sí. Mi familia me preguntaba que por qué razón estaba tan contento y tan risueño. Simplemente les contestaba «no lo sé». Pero lo sabía muy bien. Me estaba pillando, de manera absurda. El problema está en que las pocas veces que lo he hecho, ha salido mal. Fatal. Para mí, claro está.

Día doce. Qué nervios. Por fin volvería a verle. Sus ojos, su boca, su pelo... él. Me da igual tener que ir hasta Vallecas para verlo (y está puesto en presente, no en pasado). La verdad, no hay mucho que contar. Él y yo, con varios amigos suyos tomando algo en un bar. Lo que sí que hay es algo que hacía que me dejaba sin palabras y sin saber qué hacer, qué decir o dónde mirar y mira que eso es raro en mí. Nadie sabía que era lo que era y, obviamente, ni siquiera me abrazaba en público; pero hay algo que sí que hacía cuando no estábamos solos:

 — Tss —yo le miraba esperando que me dijera algo— ... te quiero.

Todo en un susurro. Lo que hacía yo era simplemente ponerme rojo y mirar al suelo con una sonrisa estúpida. Estúpida como lo que puedo llegar a ser yo. Un par de manitas cuando no miraba nadie y a casa de nuevo. Se ofrecen a llevarme hasta el metro en coche, acepto, y en el camino, debajo de un abrigo mal colocado, él y yo cruzamos las manos mientras me dice al oído que ya me echa de menos sin haber salido del coche aún. Un adiós general y un cruce furtivo de miradas cómplices.

Para variar, llegaba tarde a mi casa y eso es un pecado mortal. En cuanto llegué, gritos de dónde había estado, que mañana había clase. Con tanto barullo, se me olvidó lo que me dijo antes de separarnos: «Cuando llegues a casa, mándame un sms». Me meto a mi habitación, en la cama sin cenar porque no tenía nada de hambre, y recibo otro mensaje. «Podrías avisarme, ¿no?». Le cuento lo que estaba pasando. Entonces recibo algo que se grabó en mi memoria con letra de fuego. «Joder nene, me siento impotente por no poder hacer nada. Imagínate que estoy ahí, abrazándote y protegiéndote. Tú métete en la cama y duérmete. Conmigo no te pasará nada.»

Me sigo aferrando a ello como a un clavo ardiendo. Quiero que me proteja. Quiero que me abrace. Quiero que cumpla su palabra. Cada vez que pasa algo así, recuerdo sus palabras y me lo imagino protegiéndome. Es un trueque simple. Cambio el estar mal por lo que esté pasando en el momento, por estar mal pensando en lo que no está pasando en realidad. Ni siquiera es un trueque, es un amontonamiento.

Tantas palabras que se desvanecieron con el viento del tiempo que ya no hago caso de las actuales. Sé que hay que seguir hacia el futuro, adelante. Lo que no sé es cómo.

lunes, 10 de enero de 2011

10 - I - 2011

Vaya mierda de día. Ni punto de comparación con el mismo día de hace un año. Y claro, se me juntan las cosas. Los recuerdos de ese día y del anterior (el nueve, el día en que nos conocimos), la mierda de día que llevo hoy, y lo subrayo, los nervios que tengo de por sí por algo que no sé qué es y... y... y todo.

Aún tengo las conversaciones guardadas desde el primer día que hablamos por msn. El veinte de diciembre de 2009. Y si la lees, no es una conversación para echar cohetes. Pero fue el principio de lo que sería una de las mejores y de las peores cosas que me han pasado. Las vuelvo a leer y me río. Me río y lloro. Sonrío... para acabar llorando de nuevo. Tuvimos un intento de quedar el día veintisiete, pero no pudo ser. Hasta que el ansiado nueve de enero llegó. El día seis no quedaba muy lejos aún, y durante un tiempo pensaba en él como mi regalo de Reyes.

Ese día me hizo reír de verdad. Me interesaba todo lo que me decía, y parecía ser mutuo. En un arrebato de niñería, le propuse echar una carrera cuesta arriba, con bastante gente en ella y, sorprendentemente, aceptó. Yo, para variar, me tropecé varias veces; nos reímos, gritamos, jadeamos al llegar arriba del todo... Sentí que podía ser yo mismo con él a mi lado. Llegó la hora de irme, y estuvimos cerca de quince o veinte minutos para despedirnos en la boca de metro:

 — ¿No te tienes que ir? Vas a llegar tarde.
 — Sí.
 — ¿No me das un beso?

Y me lo dio. Para rematar mi encoñamiento, saliendo del metro hacia mi casa, un sms suyo: «Me ha encantado estar contigo, rey. Eres un cielo :)». No tengo el móvil que tenía entonces, pero me sé cada uno de los sms que nos mandamos. Esa noche, dormí con una sonrisa en la boca.

Hablamos la mañana del día siguiente y, diciéndole que tenía que ir al centro a por un regalo, se ofreció a acompañarme para verme un poco más. Mira que es raro que pase, pero ese día ocurrió: nevó en la capital. Todo Madrid se cubrió de una capa blanca que embelleció la ciudad, por lo menos a mis ojos. Nunca había visto la nieve en persona, y bajé andando sonriendo como un estúpido por toda la Gran Vía. Hablamos, reímos, nos lanzamos bolas de nieve... lo normal. Mi madre me llamó y como de costumbre, acabamos como el perro y el gato y yo de morros. 

 — ¿Cada vez que te llame te vas a poner así?
 — No, pero tú lo has oído. Es sólo que... no lo aguanto.
 — ¿El qué?
 — (Tras explicarme mis desgracias del momento) No tienes por qué sentirte así.

Y me echó un discursito que, si no fuera porque ya estaba llorando de por sí, me hubiera echo saltar las lágrimas. Que si yo valía la pena, que si era inteligente para saber qué y qué no hacer... Y yo me lo creí. Una parte de mí, la Razón, me gritaba que no lo hiciera, que había tenido bastantes experiencias así, pero decidí no hacerla caso y dejarme llevar. Me prometió que se quedaría en Madrid, ignorando el viaje que tenía que hacer a Alicante. 

Me siento impotente, deprimido, idiota, tanto por no darme cuenta como por no aprender nunca... Me dijo tantas cosas que ahora no sé qué hacer con ellas. Esos dos días fueron dos de los mejores que he pasado. Hoy, un año después, estoy llorando mientras los recuerdo, soportando que una práctica de la Universidad me esté vacilando, mi madre gritando por yo que sé qué, pensando en una futura operación y con un nudo en la garganta porque se lo quiero contar a mis amigos pero no puedo. No sé como hacerlo. Nunca he sabido hacerlo. Pero eso es material para otro día.

domingo, 9 de enero de 2011

Presentación

Pues no sé muy bien cómo empezar, la verdad. Me ha dado por esto de los blogs y, siguiendo el consejo de un amigo que tiene razón como un bendito, pues creo este blog para poder conocer ideas y opiniones ajenas a mi círculo.

Soy un chico de Madrid, gay, dieciocho años, y con más miedos y complejos que un hipocondríaco. Raro y excéntrico. Y por si fuera poco, como me obsesione por algo, ya la hemos cagado. Ese es el problema, que me suelo obcecar en las cosas con bastante facilidad.

Tengo miedo de todo y sobre todo de todos. Las personas me dan ahora más pánico que nunca. Entre todo lo que ha pasado estos 3 años, soy bastante reticente a conocer a cualquier persona. ¿Y si sale algo mal? ¿Y si acabo mal como siempre? Preguntas que siempre me hago y de las que nunca obtengo respuestas.

Me han dicho por activa y por pasiva que deje de ser tan «bueno», que de bueno llego a ser gilipollas. Pero no sé ser de otra manera. Nunca he sido alguien popular, o con mil amigos, pero con las personas que conozco, e incluso con las que no, suelo preocuparme más que conmigo mismo. Siempre dejo de lado mi bienestar o directamente a mí mismo, para centrarme en la gente que me rodea. Y así, cuando quiero darme cuenta, tengo una bola enorme de problemas que sólo yo conozco, y no puedo deshacerme de ella.

Y habrá gente que tenga más problemas o peores que el mío, eso está claro, pero a los que me contestan con eso, decirles que me parece estupendo, pero por una vez me gustaría quitarme los problemas a mí, que ni siquiera sé como hacerlo. Otro problema más: Soy una persona de indecisión crónica. Si no tengo opciones a elegir, no sé en qué pensar, o directamente pensar. Si por el contrario, sí tengo opciones, nunca seré capaz de decidirme por una, al menos a tiempo.

Creo que como presentación, de momento esto ya es suficiente. Con cada publicación iréis sabiendo poco a poco cómo pienso, cómo soy, mis defectos... en fin, yo. Para finalizar, agradecería comentarios. Negativos, positivos... me da igual. Esto es para obtener opiniones. Gracias de antemano.